El Carro
La vida no se detiene. Cuando aparece el Séptimo Arcano, todo cambia a pasos agigantados. Con esta carta se produce un enorme salto adelante, la superación de obstáculos, una irrupción segura. Con ella se abre un segundo y un tercer aliento en cualquier distancia.
La vida no se detiene. Cuando aparece el Séptimo Arcano, todo cambia a pasos agigantados. Con esta carta se produce un enorme salto adelante, la superación de obstáculos, una irrupción segura. Con ella se abre un segundo y un tercer aliento en cualquier distancia.
Con el Carro podemos decidirnos a hacer aquello que ni siquiera nos atrevíamos a pensar, realizar avances gigantescos en el trabajo y en la vida personal. Todos los enemigos son vencidos, todas las intenciones se cumplen, nada se interpone en el camino al éxito. Si al consultante le oprime algún problema, el Carro en la tirada dice que ya se ha dado el primer paso para liberarse y resolver esa situación. También puede indicar que algo conocido y habitual ha quedado atrás, ahora la persona está llena de determinación y valor, y lista para entrar en una nueva etapa de la vida, para descubrir un nuevo mundo. A quien le sale el Carro, normalmente lo desborda la energía, el entusiasmo, las ganas de actuar, la atracción por algo nuevo. Quiere mucho a quienes se han embarcado en alguna empresa desconocida.
Es la carta de la fuerza, la actividad y el optimismo. La persona a la que se le aparece el Carro a menudo acaba de tomar su decisión (el Arcano anterior) y ahora se dirige hacia su objetivo. Lo que más necesita ahora son autodisciplina y confianza en sus propias intenciones. Esta carta dice que no queda tiempo para esperar. Ha llegado el momento de resolver problemas, especialmente los que llevan mucho tiempo complicando la vida.
Con esta carta nos enfrentamos a la realidad cara a cara. Suele salirle a quien hace tiempo que sabe lo que tiene que hacer, pero le asustaba la determinación de las acciones necesarias, así como la concreción de los resultados que debe alcanzar. ¡Y ha llegado el momento de mostrar inventiva, dominio de sí mismo, fuerza de voluntad, y partir a la «cruzada sagrada»! Es la carta del gran crecimiento personal y florecimiento, de los logros, del desarrollo progresivo. Dice que saldrás airoso de las pruebas, gracias sobre todo a la fuerza de voluntad.
Con el Carro, la cantidad se convierte en calidad. El Carro indica que tenemos un objetivo y estamos dando pasos activos para alcanzarlo. El pathos de esta carta es el avance, agarrando fuerte las riendas y vigilando atentamente para no perder el equilibrio y el control. Los significados tradicionales de esta carta: guerra, batalla, venganza, victoria sobre el adversario o los competidores, éxito, triunfo, superación de obstáculos, ayuda en la dificultad. Victoria sobre los golpes del destino, posibilidad de salir vencedor de una situación difícil. El éxito que se alcanza con el Carro es el resultado de esfuerzos conscientes, no de una mera coincidencia de circunstancias.
El Arcano del Carro se ha considerado desde antiguo una señal especial del destino. Adquiere una importancia particular cuando aparece en una tirada sobre un asunto que parece desesperado. El Carro simboliza la transición de un estado a otro. Si el período anterior obligaba a «frenar» o a quedarse quieto, la aparición del Carro es una noticia alegre. Significa que la estancación termina y la vida se llena de nueva fuerza, y no serán impulsos fantasiosos e inspirados, sino planes reales bien pensados y acciones prácticas enérgicas. Esta carta puede indicar que pronto ocurrirá en su vida algún acontecimiento capaz de elevarlo a un nuevo nivel de éxito.
El Carro habla del comienzo de una etapa importante en la vida y de la mejora del propio yo. Se puede asumir riesgos, emprender nuevos comienzos y prepararse para una vida llena de aventuras. Al igual que el Siete de Bastos, habla de la superación activa de obstáculos.
Como pronóstico para el futuro, el Carro suele decir que los acontecimientos se desarrollarán y se alcanzará el objetivo marcado. Cómo y a qué precio lo dirán las cartas circundantes. A veces ellas mismas indican lo que dificulta el avance. A veces, la marcada intención de lanzarse hacia las metas elegidas y controlar la propia vida entra en conflicto con una multitud de fuerzas opuestas. El Carro siempre habla de la importancia de hacer el esfuerzo correcto en el momento adecuado. Las acciones deben ser medidas, de lo contrario es muy alto el riesgo de que todo el empeño termine en fracaso. El Carro no es una carta del todo inofensiva, siempre está presente implícitamente el riesgo de que pierda el equilibrio y el control, y entonces vuelque. Por eso tiene sentido prestar la máxima atención a las cartas vecinas. Pero desde antiguo se consideraba un indicador de que la persona está en el camino correcto.
La energía del Carro es la energía de la disciplina de estudio, la aplicación, el autocontrol y la fuerza de voluntad. Es como un «curso de joven combatiente»: la persona adquiere nuevos hábitos y habilidades para la vida que la hacen más fuerte y le enseñan a corregir sus errores. Algunos autores señalan que es una disciplina que se impone desde fuera, como el entrenamiento militar, pero que finalmente enseña el autocontrol interior.
El Carro suele salirle a la persona que considera superada alguna etapa de su vida y está dispuesta a seguir adelante. Es el caso en que se deja atrás el pasado sin lamentaciones y sin mirar atrás. El Carro significa un gran avance. Muestra que hemos roto el círculo de intereses anteriores y seguimos un nuevo camino. Lo impulsan el afán de libertad, la ambición, la búsqueda de algo perdido o simplemente el ansia de autorrealización. Algunos tarotistas modernos señalan que el Carro es la única carta de la baraja del Tarot que vincula ese impulso con una sensación de alegría y confianza en uno mismo. En todos los demás casos, la despedida de lo viejo va asociada al miedo, a la pesadez del alma. Aquí, en cambio, hay valentía, curiosidad: la persona se lanza hacia adelante buscando aplicar sus fuerzas y sin temer arriesgarse.
La carta simboliza la fuerza y la destreza (manejar el Carro), pero también la inexperiencia (viajar a tierras desconocidas). Por tanto, debe percibirse también como una advertencia: no sobreestimes tus fuerzas, no seas demasiado confiado y no permitas el «vértigo de los éxitos». Lo mejor es tomar conciencia a tiempo de cuánto queda aún por aprender.
Viaje, desplazamiento largo, cambio de entorno habitual. Comunicación con alguien que está a gran distancia.
En compañía de Arcanos desfavorables puede presagiar disputas, escándalos, conflictos, presencia de factores enfrentados. Significado antiguo: guerra. También tormenta (en sentido literal y figurado; asociación de la imagen con el carro del profeta Elías; en Rusia existía el dicho de que durante la tormenta «Elías pasea por el cielo»).
¡Que mueve montañas!
Y si la montaña condenada no va a Mahoma, él ya se dirige hacia ella. El Carro describe a menudo a una persona que está «en la cresta de la ola». Sus planes tienen verdadera envergadura y se mueve hacia sus metas, superando los obstáculos con valentía. La expresión coloquial «Tío, realmente manda» encaja muy bien con el Séptimo Arcano. El Carro puede indicar a una persona que ocupa un puesto bastante alto, investida de poder y capaz de controlar la situación. Es valiente y afortunado, y sobre todo, ambicioso.
Las cualidades de esta carta son valentía, honestidad, perseverancia, concentración de las fuerzas del alma, fuerza de voluntad y autocontrol. Determinación, confianza en uno mismo e independencia: ese es el pathos de esta carta. El Auriga avanza impertérrito hacia su objetivo (no hay dudas, porque la elección en el arcano anterior ya está hecha). Está totalmente concentrado en alcanzarlo y emplea todos sus esfuerzos para ello, sin distraerse con cosas ajenas. El Carro es la carta de las intenciones conscientes. En qué consisten pueden indicarlo las cartas circundantes. Pero en cualquier caso, es la intención de «ponerse en marcha», «avanzar» y «tomar el control del asunto». El Auriga está concentrado en lo que hace, sin distraerse con interferencias externas. La armadura lo protege del mundo. Siente bien que cualquier duda, contradicción o conflicto interno debilita su posición, por lo que trata de no permitirlo.
El Séptimo Arcano subraya la necesidad de gestionar conscientemente la situación, reuniendo fuerzas, manteniendo todo bajo control con vigilancia y destreza. El Carro no es una carta de descanso y relajación, eso se puede decir con total certeza. Con ella, la persona se esfuerza enormemente, hasta el punto de realizar acciones heroicas. Aquí el control sobre la propia vida no es el del Mago, que idea soluciones ingeniosas, ni el del Emperador, que ha establecido la ley y el orden. Más bien se asemeja al control que conoce un piloto de Fórmula 1: instantáneo y en movimiento. Con el Carro sucede a veces que una fuerza obliga a la persona a dejar lo que tiene, olvidar lo anterior: el hogar, el trabajo, los amigos. Normalmente está desbordado de energía y busca un nuevo campo donde aplicarla, dispuesto a abrir un nuevo mundo.
El Auriga es inteligente y no se entrega a las tormentas del subconsciente. Vence con la razón y maneja bien las tentaciones. Posee un excelente autocontrol emocional, basado no en la represión (sabe bien que el Carro no se mueve solo), sino en la capacidad de gobernar sabiamente sus pensamientos y sentimientos, las fuerzas vitales contradictorias, avanzando por el camino del desarrollo. Comprende perfectamente que el desarrollo espiritual no consiste en reprimir los impulsos contradictorios, sino en saber usar su energía para avanzar. El Auriga es un guerrero, pero no un monje; su camino es el camino hacia el mundo, al encuentro de conquistas. Es un buscador de aventuras, pero más decidido que el Caballo de Bastos y menos frívolo que el Loco.
El salto en el desarrollo también es el Carro. La persona del Carro suele estar inmersa en la superación personal de una u otra forma. Puede hacer deporte activamente, combinar trabajo con estudio, practicar yoga, etc. La cuestión es qué asocia más estrechamente con esa superación personal en este momento. A diferencia del Ermitaño, es abierto y suele tender a formas de autorrealización socialmente significativas. En el peor de los casos, esta persona asume demasiado. Es curioso que la persona real según el Carro pueda parecerse al personaje del Arcano: joven, rubio y con expresión algo altiva.
Etapa del desarrollo espiritual cuya tarea es conocerse a uno mismo y aprender a gestionar consciente y continuamente las distintas fuerzas de la propia psique, los impulsos contradictorios e instintivos. Aprender a extraer fuerzas de las propias contradicciones, hacer que trabajen juntas, dominar la sinergia del mundo interior, no negar nada en él, sino poner todo al servicio de la evolución. Los animales simbolizan diferentes aspectos de la naturaleza (por ejemplo, cuerpo y espíritu) que pueden tender a ir en direcciones opuestas, pero en realidad, bajo condición de autocontrol, aseguran el avance hacia un objetivo común. El autocontrol significa dirección, no represión. Estas fuerzas se conocieron en la etapa anterior (Magnum Opus, el gran trabajo del Sexto Arcano) y ahora conducen a la victoria. Están reconciliadas hasta tal punto que la persona puede avanzar con su ayuda a una velocidad sin precedentes. La posición del Auriga en el Arcano refleja una armonía estable entre fuerzas opuestas. En esta escalera de la paz interior y los logros externos, la tentación de quedarse es grande: es difícil convencerse de que hay algo más.
Todas las interpretaciones serias destacan la iniciación del Auriga en muchos misterios y sus habilidades mágicas. Es el hijo de la reina del cielo, dios de la primavera, el que vino del cielo para actuar en la tierra, el héroe-divino liberador.
Él gobierna las esfinges y empuña el cetro de la sabiduría. La carta representa a una persona que mira con confianza hacia adelante (el Sublime que corre en el carro de la Creación). El personaje blindado no está de pie en el carro, sino que se eleva desde un cubo (simbolizando el ascenso). Lleva en la cabeza la corona de Isis, y sobre los hombros tiene dos medias lunas, Urim y Tumim, la oscura a la izquierda, la clara a la derecha. Además, la estrella de ocho puntas en la corona del Auriga refleja la conexión de la Razón con la octava sefirá (Hod). La esfinge clara y la oscura, la luna creciente y menguante hablan claramente de los dos lados del alma: el luminoso y el oscuro, y en el Arcano esto no se presenta como un drama. Su armonía y voluntad aportan equilibrio en pensamientos, metas y acciones, y el avance por el camino del crecimiento.
Los cuatro pilares del Carro simbolizan los cuatro elementos: fuego, aire, tierra y agua, sobre los que se sostiene el mundo y que él ha aprendido a comprender. Sobre su cabeza, un dosel estrellado: el cielo le está abierto y habla con él. La imagen del dosel recuerda el patrocinio de la Sacerdotisa; en algunas barajas, el Auriga es un guerrero santo, el Hijo de la Diosa, aquel en quien se depositan las esperanzas de salvación de la humanidad. Esta imagen se remonta al príncipe del Grial en la tradición europea o al «imam oculto» en el islam místico. El Séptimo Arcano del Tarot es en sí mismo un símbolo de la razón triunfante que ha logrado descifrar el enigma de la Esfinge. Guggenheim, sin embargo, señala que este enigma se refiere solo a los misterios de la naturaleza, no a la gracia celestial. La Esfinge representa la fuerza secreta y desconocida con la que el Gobernante se mueve continuamente a través de las distintas partes del Universo. La unión de opuestos en una sola persona es lo que posibilita su existencia independiente, dotándolo de un destino autónomo, separado de los destinos del mundo en general, separando finalmente su alma del Alma Universal y de Dios. Waite subraya que al Auriga lo mueven altos fines. Kaplan escribe: «Esta carta representa las corrientes materiales que llevan al hombre hacia su destino».
Para la victoria hay que mostrar determinación, una voluntad extraordinaria, tensar todas las capacidades para controlar la situación. El principal riesgo es no dominar los propios impulsos, sucumbir a la debilidad interior. Esta carta dice que el hombre está capacitado para domar las fuerzas opuestas y debe aprovechar esa habilidad, sometiéndolas a la razón y al trabajo. Alcanzará la grandeza tomando el control de los sentimientos, aprendiendo a equilibrar las contradicciones (por ejemplo, el trabajo activo en el mundo y los períodos de soledad productiva). La suficiente severidad consigo mismo y un buen autocontrol aseguran un progreso rápido, un avance victorioso, el logro de la meta. Esta carta simboliza el poder masculino, la fuerza física, la confianza, la intrepidez, la victoria alcanzada por la fuerza de voluntad. El conquistador coronado, el guerrero-mago debe buscar la voluntad divina. Su progreso se logra mediante un control incesante y la plena tensión de todas sus fuerzas para mantener las riendas. Pero él someterá, logrará y conquistará, nada lo detendrá excepto los problemas internos; los externos no le asustan. Es una continuación lógica del Arcano de Los Enamorados: las fuerzas conocidas y domadas conducen a la victoria, pero hay que seguir esforzándose y controlando.
El Auriga se convierte en triunfador gracias a la elección correcta en el Sexto Arcano. Ahora tiene ante sí el camino de los éxitos materiales y el desarrollo del alma. El principal peligro que le acecha no es difícil de adivinar: la soberbia, la tentación de sus propias victorias y conocimientos. La experiencia mística puede llevarlo a la locura, a la manía de grandeza. El Carro es la carta del libre albedrío. Es un don grande, pero no exento de riesgos para la salud. El camino de la vida, como se sabe, abunda en tramos estrechos y resbaladizos. No cuesta nada «estrellarse» con ese libre albedrío contra el poste del farol del destino (por eso la combinación del Carro y la Torre se considera una de las más desfavorables, precisamente porque insinúa ese desenlace). El Carro conlleva la entrega total de fuerzas, la comprensión de la propia misión, pero sigue siendo el inicio de un largo camino donde la persona tiende a asumir demasiado sin comprender del todo lo que hace. Por tanto, el Arcano también está vinculado a la caída en pecado, al gran riesgo de «darse un batacazo».
Los movimientos del karma en los que participa el alma conducen a muertes, guerras y catástrofes naturales. Pero el Creador perdona al alma, que en la agonía se debate entre contradicciones y pecados en los que participa involuntariamente al encarnarse en este mundo, y le da refugio, instándola a comprender que incluso en el campo de batalla el Auriga no solo mata, sino que también crea una nueva realidad; por consiguiente, el alma debe vivir y luchar. Por eso, al Arcano del Carro también se asocia el concepto de realización. Cuanto más se ajusta la persona a su predestinación, mejor logra manifestar la libertad de su voluntad.
Esta carta refleja la característica zodiacal del signo de Cáncer, que bajo el caparazón de Saturno esconde la riqueza de su mundo interior, preservándola de las influencias externas que introducen en el alma dudas sobre la elección correcta del camino. Cáncer es un signo inseguro de sí mismo, pero la astrología le aconseja convertirse en guerrero, sustituyendo la protección pasiva saturniana por la defensa activa de Marte: Cáncer es el signo de la concepción de Aries, gobernado por Marte, por lo que Capricornio, donde Marte está en exaltación, es la mejor base para la manifestación marciana de su mundo interior y las aspiraciones de su alma. En el Arcano vemos una casa-fortaleza móvil (el propio carro) y la armadura del auriga. Cáncer corresponde al mes de Tamuz, un tiempo de intensificación de los deseos carnales. La parte delantera del Carro está adornada con un antiguo signo muy sexual que refleja la unión de los principios masculino y femenino. Sobre él vemos alas que recuerdan al Ángel del Arcano de Los Enamorados: la llamada a dirigir ese ardor hacia metas superiores, a espiritualizarlo. En general, este símbolo señala la naturaleza de la fuerza que mueve al Auriga: la libido espiritualizada.
El Carro es muy importante para la comprensión del Tarot. Es la carta del Alma, Dios, el Universo. El siete siempre ha sido un número mágico. Es el número de planetas en movimiento visibles a simple vista. Los pueblos antiguos crearon sus mitologías en torno a estos dioses celestiales. La descripción épica del «despertar del héroe» se ajusta perfectamente al Séptimo Arcano. Esta carta, en el nivel externo, simboliza fuerzas hasta ahora ocultas que ayudan a encontrar el camino hacia el «verdadero yo» y el propio destino. El Auriga es el autoconocimiento y la determinación del propio camino, la victoria sobre la propia inercia, la fuerza de voluntad que ha quitado las cadenas y sellos al héroe.
El Carro se relaciona con las ideas de los Upanishads y la Mercabá judía. La Mercabá es el Carro de Dios en el misticismo judío. Se basa principalmente en la enseñanza de la visión mística de Ezequiel. En ella, Dios era transportado en un carro formado por las alas de cuatro ángeles, cada uno con cuatro rostros: hombre, águila, león y toro. Símbolos que recuerdan diferentes aspectos de la Mercabá impregnan todo el sistema del Tarot. Los caballos negro y blanco se convierten en la torre negra y blanca, los cuatro ángeles circundantes y las ruedas en los cuatro elementos, y así sucesivamente. Estas cosas son universales y arquetípicas.
La filosofía de Platón nos es más cercana, que describió el Carro como una metáfora del alma en tres partes. El Caballo Negro, el Caballo Blanco y el Auriga, llamado Razón, que los une y los gobierna. El caballo blanco, hermoso, de buena raza, culto, siempre tira hacia arriba. El caballo negro, de mala raza, desenfrenado y difícil de controlar, siempre tira hacia abajo. El Auriga debe equilibrar sus energías dentro de sí y dirigirlas, con gran esfuerzo, hacia el mundo de los Dioses, donde puede esperar captar un destello de la verdad absoluta, aunque sea por un instante, antes de que pierda de nuevo el control (es tan difícil controlar los caballos) y se desplome de vuelta a la tierra. Pocos han logrado esto y, según Platón, el alma vieja, con la sensibilidad de un creador o un filósofo, se acerca a este nivel de autoconocimiento y maestría. El destello de esa verdad original, aunque sea por un instante, es suficiente para la iniciación. E incluso si luego te estrellas (y como humano te estrellarás), cambiarás para siempre.
Esotéricamente, el Carro se corresponde con rituales de iniciación. Es la salida del caballero andante en busca del Grial. En la mitología, son los seres celestiales solares: Apolo, Helios y Zeus. También son todos los viajes astrales que ayudan a convertirse en conductor de la energía cósmica y conducen a la transformación espiritual. El Carro es el sendero real del espíritu.
El Carro describe períodos de intensa actividad práctica y enérgico impulso de los asuntos. Es un gran avance en los negocios, superación de obstáculos, oposición, estancamiento. El Auriga es decidido, ambicioso, dispuesto a arriesgar, a asumir nuevas tareas y a ascender en la carrera profesional. El poder y la alta posición suelen pasar por esta carta. Con ella se puede acceder perfectamente a un puesto directivo.
Con el Carro se da el dominio enérgico de las fuerzas opuestas, lo que puede ser una clara indicación para un líder de una organización desgarrada por contradicciones, donde los empleados, como se dice, «han tomado el freno en los dientes». En realidad, el Auriga no tiene muchas opciones: o sujetas las riendas y te mantienes, o sales disparado de este carrito más lejos de lo que ves. Sencillo, ¿verdad? El consejo del Carro también es simple: aguanta con todas tus fuerzas.
Es la carta de la victoria en la lucha competitiva, la conquista de nuevos territorios (mercados) y la expansión de las esferas de influencia. La experiencia acumulada y las acciones emprendidas permiten adelantarse y superar a los competidores. En un entorno de cartas desfavorable, necesidad de superar la oposición a los propios planes.
El Carro ama el «trabajo en equipo». La asociación, las empresas conjuntas, son su elemento. No es mala para un líder independiente, pero aun así sugiere que sin «fuerzas motrices» el Carro no irá muy lejos. Con esta carta suele lograrse enganchar un equipo heterogéneo en un mismo tiro y conseguir la sinergia necesaria para el desarrollo y la acción activa.
Logro, recompensa, reconocimiento de méritos. El significado principal de este Arcano es la superación de obstáculos y el logro de la meta gracias a los propios esfuerzos y, en menor medida, al apoyo del destino.
Búsqueda y encuentro del propio lugar en el mundo. El Carro es muy bueno para el aprendizaje (con él se produce un gran avance incluso a través de material muy denso) y simboliza la aplicación del conocimiento en la práctica. Trae victorias merecidas: pueden ser evaluaciones exitosas, exámenes, victorias en concursos y similares.
Hay quien opina que al empresario, con el Carro, le toca prepararse para grandes cambios en su negocio, como una caída mundial de los precios, la liquidación de productores clave o el paso a tecnologías completamente nuevas.
A veces, cambio de trabajo o comenzar a trabajar «por cuenta propia».
La presencia de cartas negativas en la tirada puede insinuar el peligro de no calcular las propias fuerzas.
Cambio de residencia. En asuntos financieros, la mejora de la situación material puede ocurrir después de algún tiempo gracias a acciones enérgicas. Uno de los significados antiguos es orgullo y lujo. Por consiguiente, prestigio y gastos en él.
Una carta muy ambivalente. El Auriga en sí mismo es un individualista concienzudo, y su camino no suele adentrarse en los abismos sentimentales. Cuando sale a una persona solitaria, el Séptimo Arcano puede indicar que no es el mejor momento para entablar relaciones, el destino le espera otra cosa: autodesarrollo, consolidación de posiciones, ampliación de conocimientos y esferas de influencia, en general, la resolución de tareas vitales de otro tipo. ¡Es un consejo para concentrarse en el propio camino y señalar en él algún logro! Es la carta de la gran fuerza de la personalidad, del autocontrol y del gobierno de la propia vida gracias a la fuerza de voluntad. La persona del Carro tiene un objetivo y actúa en consecuencia, pero si ese objetivo está relacionado con las relaciones es otra cuestión. Quizás lo motive otra cosa. Las cartas circundantes pueden dar pistas. Rodeada de cartas apropiadas, el Carro puede presagiar tanto una aventura amorosa (especialmente un romance de viaje o de vacaciones) como un cambio de piso.
Al mismo tiempo, en la tirada de una persona preocupada por problemas en una relación existente, el Carro puede hablar precisamente de la pareja. En ese caso, acentúa las cuestiones de poder y control sobre la vida. En presencia de cartas favorables, el Carro ayuda a suavizar las cuestiones contenciosas, a eliminar contradicciones en la pareja y, por así decirlo, da nueva aceleración a los asuntos y eventos. En un entorno favorable, puede ser armonía total y entendimiento mutuo en la pareja, honestidad y sinceridad, orientación hacia metas comunes; pero si la tirada no es tan optimista, pueden ser peleas, conflictos, intentos de cada uno de «tirar de la manta hacia sí».
Viene a la memoria la fábula del cisne, el cangrejo y el lucio. Es un desajuste de intereses y de las ideas sobre lo que debe ser y cómo. A veces, a través de este Arcano también se vislumbra el deseo de irse. Y aquí, en general, cabe señalar que con el Carro se puede salir de las ataduras de las relaciones más desesperadas y opresivas. Esta carta puede indicar que ya se han dado los primeros pasos en esa dirección, y que nada detendrá los siguientes. El Auriga está dispuesto a arriesgar tanto como el Loco, está tan seguro de su camino como el Ermitaño y su voluntad no es menor que la del Emperador. Uno de los significados de la carta es salir de una situación, y no es una huida cobarde ni un intento de esconderse de la realidad, sino un alejamiento.
El deseo de mantener a raya los propios sentimientos y emociones (y a veces los ajenos), de no dejarlos escapar «a la libertad». El Carro acentúa el control constante de la situación, la vigilancia perpetua: las riendas no pueden soltarse ni un segundo. Por qué, qué significa, lo dirán otras cartas. Pero en cualquier caso, convendrá, para unas relaciones amorosas es algo demasiado tenso. No relajarse, no olvidarse, no entregarse al poder de las emociones... Puede estar relacionado con la presencia de un rival o una rival, con tendencias problemáticas de la otra mitad (por ejemplo, que intenta dejar la bebida o algo así: ¡hay que tener los ojos bien abiertos!), así como con la propia ineptitud para comportarse (con el Carro se va a menudo a la primera cita con el objeto de deseo, preocupándose por no sentarse fuera de la silla, por no derramar algo, por no decir algo fuera de lugar, por no apresurarse con el sexo... las riendas tensas, los nervios también).
Al mismo tiempo, el Auriga es la personificación de la fuerza sexual, y la energía de esta carta es sentida por muchos como bastante turbulenta y brillante. Con el Carro, como se dice, las riendas se rompen (a veces se trata de un acontecimiento puramente fisiológico). En ella hay un fuerte elemento de dominación y control. La otra parte puede sentirse a la mañana siguiente «machacada» hasta el agotamiento, «arrollada» a todas velocidades y, en general, «atropellada por el carro». El suavizamiento de la situación depende únicamente de si el Auriga se digna contenerse. No hay ninguna garantía.
Solo queda añadir que el Auriga es fuerte, pero no apego, y si le interesa, arrasará con todas las camas vecinas, sin quedarse en ninguna, comportándose como un vencedor en una ciudad ocupada. Además, esta persona no es especialmente sensible a la resistencia ni al rechazo. En el fondo, cree que puede domar y amansar a cualquiera, y la línea donde comienza la violación es, en su percepción, difusa e incierta. Si hay cartas como la Torre, el Caballo de Espadas y el Diablo, el tema de la seguridad sexual puede plantearse con crudeza. Sea cual sea el asunto, la persona descrita por tal combinación de cartas «pasará por encima de cadáveres» y logrará lo suyo a cualquier precio. El Auriga ya de por sí posee una fuerte automotivación y terquedad. En el amor tiende a conquistar, independientemente del interés de la otra parte (y también de padres, esposas, maridos e hijos). Es un tanque. El conflicto de intereses no lo asusta, no escucha a nadie y liquida a los rivales. El Carro señala la parte vencedora en un triángulo amoroso.
En las interpretaciones modernas prácticamente ha desaparecido el significado del triunfo bélico que se atribuía al Carro desde antiguo, pero a veces se hace sentir.
Los tarotistas contemporáneos señalan que el Carro puede ser un indicador de un romance virtual o de una relación entre personas que viven a gran distancia.
El Carro es indicador de buena salud y resistencia. Es igualmente buena para el cuerpo y el espíritu.
La aparición del Carro es buena para la persona que ha decidido por fin hacer deporte o dejar un viejo hábito nocivo («derrotar al enemigo interior»). Esta carta ayuda a practicar un régimen de vida más estricto, dieta, deporte, etc.
Si se trata de una enfermedad, el Carro presagia la curación.
Y solo si es absolutamente necesario interpretar esta carta como causa de enfermedad, pueden ser enfermedades estresantes del tracto gastrointestinal (el Carro se asocia con el signo de Cáncer, que proyecta al estómago, entre otros), por ejemplo, úlcera relacionada con la sobrecarga, la actividad excesiva. El Carro también se asocia con la silla de ruedas y todo lo que «ayuda» a ir a parar a ella. Antiguo significado: heridas de guerra; moderno: accidentes, siniestros, traumatismos (especialmente los sufridos en accidentes de tráfico). Menos frecuente: infartos, derrames cerebrales.
El Carro invertido puede indicar toda una serie de problemas, desde lesiones deportivas hasta la pérdida de la homeostasis del organismo como resultado, por ejemplo, de un virus con complicaciones y un tratamiento inadecuado. También puede ser «depresión por éxito» o depresión posparto.
Hay cartas que en posición invertida no representan nada especialmente dramático. Pero el Carro invertido es una mala señal, y hay que aceptarlo. Sus significados tradicionales son: vencido, derribado, derrota, fracaso. En el último momento, la Fortuna se aparta y lo que casi estaba en las manos se escapa. Los planes se frustran de la manera más repentina, y esto suele deberse a una subestimación de la situación y una sobreestimación de las propias fuerzas.
El héroe vencedor se cae de su carro triunfal por no haber podido controlarlo, y la corona de laurel vuela de su cabeza. También puede ser una pérdida dramática del autocontrol en una situación tensa. El Carro invertido indica pasiones incontrolables. A la persona descrita por esta carta a menudo le falta para realizar las acciones realmente correctas. Donde hay que reducir la velocidad, pisa el acelerador y acaba en la cuneta. Donde hay que apretar, empieza a frenar y se hunde en el pantano.
Siempre se queda a las puertas de la cima y pierde donde, al parecer, ya era prácticamente imposible. Es la carta del egoísmo, la intolerancia, la autodestrucción, pero sobre todo de la incapacidad para gestionar. Eso que se llama «factor humano»...
El Carro invertido recuerda a la persona que se cierra los ojos en el momento crítico en la carretera. Y si no se los hubiera cerrado y hubiera intentado girar el volante, aunque gastara en medio segundo la reserva anual de adrenalina, habría salido.
El Carro invertido es un signo muy desfavorable para viajes y desplazamientos. Se puede decir que es la advertencia más seria que puede dar el Tarot sobre este tema. Los viajes se posponen, y eso no es ni mucho menos el peor escenario. Averías, accidentes, retrasos de vuelos y situaciones extremas en la carretera.
La carta también puede hablar de falta de equilibrio psíquico, inseguridad, presión externa e influencia desfavorable de las personas que te rodean. También puede interpretarse como una adoración innecesaria de tradiciones caducas y una excesiva autolimitación, señalar posibles conflictos con la ley o asuntos judiciales inesperados. A veces es falta de control y falta de acción. El resultado: derrotas, fracasos y conmociones en la vida, rupturas en la organización de los asuntos.
Inestabilidad en la vida, incapacidad para enfrentarse a la realidad. En posición invertida, la carta puede decir que aún no es un avance, que el viejo período aunque termina, no hay que precipitar los acontecimientos, es mejor esperar.
Problemas de salud.
En el mejor de los casos, es correr tras dos liebres (el resultado de esa carrera está claro, las cartas circundantes pueden aclarar los detalles).
Peleas, litigios, procesos judiciales. Polémica, discusiones. Desórdenes, revuelta, motín. Usurpación del poder. Con el Carro invertido se dan fenómenos desagradables como el vandalismo, el bandolerismo, la extorsión.
En el sentido personal, con el Carro invertido pueden darse ira, venganza, ofensas no perdonadas, peleas furiosas, negativa a reconciliarse.
Con el Mago: combinación fuerte, triunfo de la voluntad.
Con la Sacerdotisa: combinación fuerte (la Sacerdotisa a veces se considera madre del Auriga), signo de apoyo invisible.
Con La Fuerza: se cree que esta posición de cartas indica un débil autocontrol, pero quizás se pueda discutir.
Con El Colgado: la persona deja pasar a otros por delante, se cree que la carta debilita la influencia del Carro. A la vez, es la capacidad de escuchar la voz del propio destino.
Con la Torre: combinación extremadamente desfavorable, alta probabilidad de accidente, suceso desafortunado o fracaso catastrófico de los planes. Derrota, experiencia humillante.
Con la Luna: un misterio en el que es mejor no indagar, o una pregunta cuya respuesta no merece la pena buscar porque los cambios que provoque pueden ser catastróficos. Con el Carro invertido: conspiraciones e intrigas para tomar el poder.
Con el As de Bastos, Ocho de Bastos: decisión apresurada.
Con el Dos de Bastos: se cree que estas cartas se potencian mutuamente. Adquisición de autoridad, superioridad.
Con el Cinco de Espadas: fuerte tema de venganza, victoria sobre los enemigos.
Con el Ocho de Espadas: confusión, inseguridad en uno mismo.
Con el Cuatro de Oros: se intensifica el significado de control sobre lo que ocurre.
Con el Nueve de Oros: disciplina, autocontrol.
Todos los héroes triunfadores. «La fortuna favorece a los valientes» (Virgilio)
Alejandro Magno
BELLUM SACRUM
Criaturas místicas del Apocalipsis
Carro de Shiva, Ezequiel y Elías
Personajes mitológicos solares: Faetón, hijo de Helios; Belerofonte, Ícaro. Apolo, Helios, Horus.
«Destruyendo los obstáculos, aniquilas a todos tus enemigos y todos tus deseos se cumplirán si acometes el futuro con valentía, armado con la conciencia de tu derecho. Y que la razón te gobierne, pero no intentes deshacerte por completo de los sentimientos y las emociones: sin ellos, tu carro podría volcarse» (Papus).
Cartas del mismo grupo

El Loco

El Mago

La Suma Sacerdotisa

La Emperatriz

El Emperador

El Sumo Sacerdote

Los Enamorados

La Fuerza

El Ermitaño

La Rueda de la Fortuna

La Justicia

El Colgado

La Muerte

La Templanza

El Diablo

La Torre

La Estrella

La Luna

El Sol

El Juicio
