El Loco
El Loco siempre advierte de algo completamente nuevo que está a punto de irrumpir en la vida, por lo que surge un caos en ella, aunque por lo general no hay nada peligroso en ello (a excepción de los casos en que otras cartas lo indiquen claramente). Comienzo de un nuevo ciclo vital, cualquier empresa nueva, un paso radical. Es una encrucijada de caminos vitales, un nuevo giro de desarrollo, energía pura sin gastar. La persona intuye que el camino que ha emprendido no es fácil, que tiene molestias y peligros, pero algo le dice que la salvarán y que todo irá bien y será beneficioso.
El Loco siempre advierte de algo completamente nuevo que está a punto de irrumpir en la vida, por lo que surge un caos en ella, aunque por lo general no hay nada peligroso en ello (a excepción de los casos en que otras cartas lo indiquen claramente). Comienzo de un nuevo ciclo vital, cualquier empresa nueva, un paso radical. Es una encrucijada de caminos vitales, un nuevo giro de desarrollo, energía pura sin gastar. La persona intuye que el camino que ha emprendido no es fácil, que tiene molestias y peligros, pero algo le dice que la salvarán y que todo irá bien y será beneficioso.
En general, la presencia del Loco en la tirada es siempre una señal muy poderosa; la persona normalmente ni siquiera puede imaginar lo que trae consigo. Giro inesperado de los acontecimientos, sorpresa. Puede ocurrir cualquier cosa. La carta muestra circunstancias imprevistas, no planificadas, que pueden cambiar el estado actual de las cosas.
También indica la necesidad de tomar decisiones importantes (puede indicar posiciones pasadas sobre una elección ya hecha, y ahora la persona está lidiando con las consecuencias).
Además, somos libres de elegir cualquier dirección, ir a cualquier parte, hacer lo que queramos. ¡Es una oportunidad excelente! Esa libertad no se nos concede a menudo en la vida, y el Loco como indicador del presente es una especie de bendición: en este momento hay una oportunidad, una «página en blanco».
El Loco muestra el mismísimo comienzo de algún nuevo proyecto en la vida (la meta aún está lejos).
A menudo muestra en la tirada a una persona concreta (y el consultante suele poder adivinar fácilmente quién es).
Viaje.
Actos impulsivos e irreflexivos. Se puede decir con certeza que el Loco tiene el corazón ligero. Hay en él vigor, espontaneidad, fuerza vital y frescura: estado bien conocido por los turistas entusiastas y los peregrinos. Es joven, inspirado, abierto a la vida. La dificultad de la interpretación radica en discernir si es un tonto sabio o, digamos, un tonto natural. Esta carta puede mostrar tanto una obstinada falta de voluntad para hacerse adulto como, por el contrario, la sabia sencillez adquirida con una larga experiencia y esa ligereza a la que normalmente solo llegamos al final de un camino muy difícil.
A veces (y por el sentido espiritual de los Arcanos Mayores así debe ser), es un Loco muy sabio, como el bufón de la corte de un monarca medieval. La persona no posee grandes conocimientos, pero es capaz de comprender profundamente lo que ocurre («la verdad habla por boca de los niños»). El Loco sabio es muy perspicaz, incorruptible, es prácticamente imposible engañarlo (supera a cualquiera). Se caracteriza por la energía, el optimismo, el idealismo, la originalidad, la percepción poco común. Una pizca de locura, sensación de ser guiado desde arriba (las convenciones del mundo no son ley para el Loco). Deseo de invertir tiempo en peregrinaciones interiores, receptividad a las alturas de las experiencias místicas. Despreocupación por la propia seguridad.
El Loco también puede ser astuto, travieso. De una u otra manera, vive solo el presente, es una persona franca, sincera, espontánea, muy móvil y a veces propensa al escapismo, a huir de los problemas vitales, a evitar el contacto con la realidad. Y ahí cruza la línea donde se convierte en un tonto con minúscula o directamente en un imbécil.
Para saber si el Loco tiene razón en su comportamiento, hay que ver las cartas que lo rodean. Ellas muestran el resultado. Una cosa se puede decir con certeza: sea imprudente y necio o sabio y audaz, ¡se comporta de manera radical! Intrepidez ante lo desconocido, disposición a lanzarse a cualquier abismo.
Para la personalidad, el Loco muestra cualidades como ingenuidad, sensibilidad y sensualidad, valentía imprudente. Inmadurez, infantilismo. Disposición a ser abierto y curioso, alegre y despreocupado, no tanto reflexionar como disfrutar de la vida: hacer tonterías y alegrarse de ello con todo el corazón.
Impulsividad, extravagancia, capacidad de llegar al frenesí. Irracionalidad y descuido. Frivolidad y excentricidad (en parte es una máscara). Escapadas inesperadas. «Volverse loco» es su estado normal. Espíritu amante de la libertad y desprecio de las consecuencias. Intuición y visión penetrante. «Rutina normal» no huele ni de lejos en su vida. Es un amante de los placeres veleidoso, indisciplinado, desenfrenado, dispuesto a meterse en aventuras a ojos cerrados. A veces actúa de manera absurda e imprudente, «como un tonto».
En el peor de los casos, la carta puede significar insensatez, antojos y caprichos, extravagancia absurda y exaltación, en casos extremos, frenesí, pasión anormal por algo, idea fija, completa inadecuación excéntrica. Mezcla de pensamientos, ausencia total de lógica y disciplina, caos, caminos inescrutables.
El Loco no es solo el «niño interior», ¡sino también el héroe interior! El Loco encarna al Héroe que avanza imprudentemente hacia su destino. Pero es precisamente él quien recibe El Mundo al final del viaje. No utiliza la razón ni otros medios para iluminar su camino. Pero lo que al observador externo le parece un movimiento ciego hacia el abismo, hacia la tumba, es en realidad el camino hacia la transformación, tan más allá de los límites de este mundo que todos los sabios no pueden siquiera imaginar.
Iniciación, comienzo de un nuevo camino. Etapa en el desarrollo espiritual que simbólicamente corresponde al inicio de una gran aventura y al entusiasmo correspondiente. Período de adentrarse en lo desconocido —con alegre asombro y sin expectativas concretas. Es una de las cartas del karma, de la «sumisión al destino», del caminar uránico bajo la guía de Dios. Quienes tienen a Urano fuerte en su carta natal saben de lo que hablo. Como es sabido, el predominio de un planeta superior en la carta natal siempre imprime un ritmo demasiado tenso al destino. El Loco no irradia bienestar en el sentido que halaga al ego. Pero irradia bienestar del alma, no apegada a las convenciones, y que reside en libre peregrinaje, como debe ser en este mundo (según la palabra de Cristo: «sed como caminantes»). En sentido oculto, el Loco encarna el Arquetipo del Alma: desamparada, imprudente, dichosa a su manera, desnuda y pobre, que va a donde la llevan sus ojos (para horror del ego racional y egoísta). Una especie de regreso a la verdadera salud espiritual, que quizás no se parezca al bienestar social. El Loco es uránicamente asocial. Pero está en camino, como debe ser. Lleva un atuendo de bufón, la «gente decente» se ríe de él, pero él no le teme en absoluto. Él se reirá de cualquiera, y los ladridos no lo inquietan.
En principio, el Loco es capaz de todo (para eso es el comodín), pero realiza muy poco. Es un genio divino, capaz de crear un Universo y destruirlo, pero... el Universo aún no existe, por lo que el Loco es solo un cero, nada, un vacío absoluto que puede convertirse en cualquier cosa, y la libertad absoluta de ese devenir: en esa nada, en potencia, está contenido todo. Urano habla de que Dios crea el Universo con facilidad, al azar y sin querer, y así es la espontánea naturaleza de la genialidad humana. A menudo se representa al Loco con un hatillo a la espalda colgado de un palo, y con él (el hatillo) equilibrando en el borde de un precipicio. En ese hatillo está ese «todo» y «nada» que ha llevado al Loco a emprender el viaje. En teoría, contiene la experiencia vital combinada de toda la humanidad, relacionada con el inconsciente colectivo.
Las antiguas interpretaciones consideraban la carta terrible: «Símbolo del ciego que se ha esclavizado a la materia. Su morral está lleno de sus engaños y actos sin sentido. El obelisco roto: la ruina de sus empresas. El cocodrilo (en las cartas de Papus se representa un cocodrilo en lugar del perro) es emblema de la fatalidad inexorable y... de la inevitable expiación y pago por lo hecho, porque nada en la vida se hace “porque sí” —y todo hay que pagarlo». Por cierto, cabe otra referencia a la astrología y a Urano, el planeta de la demiurgia indómita, de la creación (según el mito, Saturno tuvo que cercenar con su hoz a papá Urano aquello con lo que se engendra, para que por fin cesara el caos en el mundo y se instaurara algo de estabilidad). Urano rige Acuario. Vivimos en la era de Acuario, en una época muy «uránica» y estamos mucho más adaptados a las manifestaciones de Urano y del Loco que nuestros antepasados, que vivían en tiempos más predecibles y densos. Por tanto, las interpretaciones, comparadas con las antiguas, han pasado a ser más positivas y creativas. Y aunque la creación es una violación del orden original del ser —y por eso ante el Loco hay un precipicio—, sin embargo, está dictada por leyes superiores.
En sentido oculto, la carta cero del Loco se asemeja al universo material. Pero este, como el cuerpo humano mortal, no es más que un vestido, un traje abigarrado, apropiado para un bufón, bajo cuyo vestido, sin embargo, se encuentra la sustancia divina, para la cual la bufonada es solo una sombra. El número del Loco es 0. La leyenda cuenta que en la antigüedad la gente daba su vida por el «secreto del número cero». Multiplicar cualquier número por cero da cero: ¿por qué es así? El 0 se definía como el número de la perfección, donde «LA DUALIDAD VIENE A LA EXISTENCIA». Es la dualidad de la androginia. El Loco es andrógino, tiene a la vez masculino y femenino, y no tiene ni lo uno ni lo otro (en El Mundo sí tiene lo uno y lo otro, pero por el secreto del número 21 no daban la vida). Según el libro cabalístico del Zohar, Dios está donde se encuentra a la vez el hombre y la mujer. Quizá los encuentra dentro del propio hombre: «hizo al hombre, varón y hembra los hizo» —y se refiere a un solo ser. El Loco es aquel a quien Dios creó y «encontró».
El mismísimo comienzo de alguna empresa, más bien «por suerte» que por un cálculo detallado y sobrio (con gran fe, si no en el éxito final, al menos en el sentido).
Dificultades con la planificación, el análisis, la previsión de la situación objetiva futura. Pero sin duda actividad y espíritu emprendedor.
Con el Loco se produce el proceso de despliegue espontáneo de las capacidades creativas, y la persona por lo general no tiene control sobre él, no puede detenerlo, encauzarlo, limitarlo. Crea «como Dios le da a entender». Los problemas empiezan cuando el resultado de la creación debe tener una forma muy determinada (por ejemplo, por encargo). Así que para quienes se ganan la vida con la creatividad, la aparición del Loco puede resultar, por extraño que parezca, una dura prueba. Habría que trabajar, el cliente espera y patalea, mientras el empleado, sin temer nada, baila absolutamente «inconsecuentemente» sobre los tejados del mundo, fuera del sistema. Actuar en contra de esa corriente es prácticamente imposible. Se da un comportamiento espontáneo absolutamente «tonto», falta de disciplina. El Loco no conoce límites y vive por inspiración. La fiabilidad, la disciplina, la reflexión sobre las consecuencias no van con él. Es como un poseso, dominado por una especie de pasión, una idea fija, en la que no teme comportarse de manera absurda e imprudente, sin considerar las limitaciones. Evitar responsabilidades.
A veces significa falta de profesionalidad, falta de preparación y conocimientos, pero por lo general buena receptividad. En principio es la carta de «todo desde cero». Despoja de toda pretensión de poseer conocimientos y logros vitales, y también priva de sentido cualquier apego a métodos probados e ideas habituales. Caos total (a veces creativo) del principiante. En el trabajo, son muchas ideas, pero irresponsabilidad, ignorancia, planes caóticos y claro déficit de experiencia profesional (con falta de voluntad para escuchar consejos ajenos). Dispersión, dilapidación de fuerzas. Aún hay mucho que aprender.
Muchas capacidades, pero realización débil («persona con grandes aptitudes» de la que no salió nada por falta de disciplina y constancia —el orden, como se sabe, vence a la clase). Promesas hechas a la ligera, y con el cumplimiento pueden haber problemas. El Loco simboliza socios poco fiables (aunque sin mala intención). En el peor sentido, frivolidad clamorosa, falta de fiabilidad, infantilismo e inmadurez, negligencia y descuido. A veces hay que recordar que la ocupación favorita del Loco es hacer el tonto, y su ritual favorito no hacer nada (en un sentido pragmático).
Para los negocios, el Loco no es especialmente favorable. Por él, al hombre de negocios le convendría más desaparecer temporalmente en un país exótico que sumergirse en los asuntos. Con cartas circundantes desfavorables: empresa tonta.
El Loco es de esos que pueden vivir veinte años sin medios de subsistencia y sobrevivir a todos los que los tenían, sin apenas darse cuenta. ¿Qué se puede decir?... ¡Es un águila! Las aves no necesitan dinero. «Con el ser amado, la cabaña es un paraíso» también es una frase adecuada. En el caso del Loco, tener una cabaña ya es muy bueno (tradicionalmente este Arcano es un indicador de personas sin hogar). Inmadurez e ingenuidad en asuntos relacionados con el dinero. Derroche, imprudencia, inconsistencia, extravagancia. Manejo frívolo del dinero.
Inversiones no muy prudentes (el asunto no se ha estudiado suficientemente, no se han recogido todos los datos, hay algunos detalles sin aclarar).
En la situación, aún no está decidido nada. Quizás haya que empezar de nuevo. La situación en general no es seria y es inestable (si la pregunta era sobre algo que supone seriedad y solidez).
En general, la tarea del Loco es apartar a la persona de lo material, enseñarle a no darle demasiada importancia.
Al describir la naturaleza de la relación, el Loco indica una sinceridad libre de prejuicios, relaciones libres (espíritu del Loco: despreocupación y falta de exigencia), coqueteo despreocupado (los sentimientos se regalan sin pensar, a diestro y siniestro), la alegría de la experimentación íntima espontánea (ese caso en que ambos se ríen, diciendo «nos comportamos como tontos», pero es divertido y placentero), confianza en los propios instintos.
Circunstancias imprevistas que traen relaciones inesperadas. Tradicionalmente, el Loco es considerado un precursor del inicio de un romance. Realmente indica el comienzo de una nueva fase vital. Pero qué fase será y cómo afectará a la vida del consultante es aún una cuestión, y el resto de cartas será de inestimable ayuda.
Con el Loco, la persona «se vuelve loca»; en el amor esto suena prometedor, pero cómo se manifiesta es la cuestión. No habrá tiempo para pensar a dónde llevará esa relación, aunque la erotización y la fuerza del deseo están garantizadas. Instintividad y fantasía, capacidad para cualquier extravagancia (en el sexo también). Sensualidad desenfrenada, pasión ciega, atracciones imprudentes: todo eso es el Loco. Con el Loco, se puede perfectamente «tirarse de cabeza a la piscina» y «embarcarse en todo tipo de locuras» (perspectiva encantadora para los casados).
Con él se puede ir a buscar el amor al fin del mundo (la mayoría de los cuentos describen precisamente ese argumento, el Viaje del Héroe). Por su estrella polar, el Loco «se viste de harapos», ignora las condicionantes sociales y emprende el camino sin temer nada.
Del mismo modo, con él se puede, frívolamente (al menos en apariencia), «irse a la mierda», «a donde le lleven los ojos» (también una perspectiva poco tranquilizadora, pero la tranquilidad no va con el Loco). Con las cartas circundantes adecuadas, con el Loco se dan rupturas, abandonos, y nada de bromas. Es un estado que parece desesperado y abocado al fracaso, pero en realidad la persona es absolutamente inquebrantable, imparable, y ni razones, ni súplicas, ni amenazas pueden detenerla.
Por el Arcano Cero se manifiestan la alienación, la asocialidad, el inconformismo, por lo que favorece a los caminantes solitarios aún más que el Ermitaño. Con una pareja ermitaña aún se puede convivir a duras penas, con el Loco sudarás de verdad. Es, en general, una proeza. Se caracteriza por la inconstancia y la veleidad. Confiar en que el viento infle sus velas hacia el altar es algo imprudente. Para él es importante disfrutar y no le importa estructurar las relaciones (ni aclararlas). Está abierto a la vida y a todos sus placeres; la seriedad, la responsabilidad y las preocupaciones no le atraen en absoluto. No teme hacer lo que quiere, independientemente de lo absurdo o peligroso que sea. Además, lo más extraño es que no tiene elección. Es llevado, así va. El Loco no pertenece a nadie (ni siquiera a sí mismo). Pero realmente está libre de prejuicios, ama lo que hay, renueva constantemente la relación y, por lo general, no exige absolutamente nada.
A veces con el Loco se produce la renovación de la relación con la llegada de un hijo, el comienzo de una nueva etapa en que la existencia se reestructura por completo.
Por lo general, sensación de juventud, vigor y vitalidad.
Actitud descuidada con la salud, pero por lo general sin consecuencias (aunque de ello hablarán otras cartas).
En cuanto a la salud mental, el Loco describe tradicionalmente trastornos mentales, pérdida de adecuación social. En combinaciones con cartas desfavorables, el Loco (incluso invertido) puede significar enfermedad mental (neurosis, psicosis, manía, delirio, delirio alcohólico o por drogas, estado de excitación febril). Pero no todo lo que se considera locura lo es realmente. Puede ser un estado psíquico muy uránico que garantice la expiación kármica.
Recordemos a Iván Bezdomni —¿estaba loco? ¿Y el Maestro?
Luz y sombra (consejo y advertencia)
Consejo: actuar en esta situación de la manera más imprudente, más «tonta» de todas. Darse más libertad, deshacerse de viejos patrones de conducta y pensamiento. No rechazar la oportunidad de empezar una nueva vida, elegir una nueva dirección de desarrollo, hacer todo lo que se le antoje. Avanzar con valentía, aunque no se sepa lo que espera. «Ya pensaremos después». Confiar en el destino. Decidirse por fin: ¡se nos brinda libertad de elección por una vez! Eso no ocurre a menudo en la vida. Dejar de lado dudas y vacilaciones. No mirar atrás, olvidar el pasado y mirar al futuro con el corazón ligero. Lo desconocido no es tan terrible, especialmente comparado con lo que es bien conocido pero atormenta considerablemente. No tomarse todo tan a pecho, aprender a reírse de uno mismo, desarrollar el sentido del humor. El Loco dice: la vida es en gran medida un juego, y estamos enviados a la tierra para perfeccionarnos y alegrarnos de todo lo que pueda salir al encuentro.
Sombra: escapismo, deseo de huir de la realidad con sus problemas. Rechazo de la verdad. No es momento de lanzarse a aventuras ni de «hacer el tonto». Es hora de madurar y asumir responsabilidades.
Habla de una actividad impulsiva e inquieta, de actos irreflexivos, a veces de puro carácter demostrativo, a menudo con un egoísmo e infantilismo acusados (como cuando un adolescente acaricia la idea del suicidio para fastidiar a alguien o demostrar algo). A veces esta carta simboliza a una persona que busca incansablemente un cambio de entorno y ocupaciones, que empieza muchas cosas pero no termina ninguna. Simboliza descuido, pérdida de energía, tiempo y fuerzas. El problema no se resuelve. Se incurre en gran negligencia en algo importante. La elección puede resultar mala, la decisión fatal, la empresa errónea.
Falta de disposición a abrirse al futuro, aferrarse al pasado, falta de libertad o, si la sorpresa, desde luego desagradable. Algún comienzo bloqueado (quizás ni siquiera se desea tanto).
Conducta imprudente dictada nada más que por el escapismo y el miedo.
Aquí, como para todos los demás Arcanos, ofrecemos una colección de indicaciones encontradas alguna vez en la literatura. No tenemos datos sobre su fundamentación. Las observaciones personales, los significados manifestados en la experiencia, se reflejan por ahora en «observaciones personales». Con el Mago: peligro de perder la razón. Con Los Enamorados: presagio de un nuevo amor, aparición de una nueva pareja. Tradicionalmente con la Justicia, el Juicio —aquí más por los nombres: meterse en algún asunto judicial por tontería. Interpretación más verosímil junto con el Juicio: claro renacimiento, entusiasmo, nuevo gran comienzo, nueva racha completamente luminosa en la vida. En menor medida, pero un entusiasmo similar trae el Loco con el Tres de Bastos. Con El Colgado: indicación de que la persona se encuentra en una situación difícil. Para salir de ella, lo más importante es callar, no hacer movimientos innecesarios y tratar de salir del paso sin ruido ni estrépito. Con el Diablo: cinismo y actos realmente locos, «sin ton ni son», con malas consecuencias. Obsesión por un diablillo (o incluso un demonio) en sentido literal o figurado. El Loco y la Torre: seria advertencia de peligro (accidente por desatención, descuido, imprudencia, negligencia). Con La Estrella: inocencia, pureza, «no ser de este mundo», un ser completamente cósmico. El Loco y el Siete de Copas: clásico escapismo. Con el Nueve de Copas: los miedos son infundados, aunque los haya. Con el Rey de Espadas, el Cinco de Bastos (Cinco de Espadas): los miedos están justificados, peligro de violencia física y peligro en general. El Loco y el Siete de Espadas: gran bribón. El Loco y el Cinco de Oros: precisamente el caso en que la persona prefiere un amor condenado por todos (y quizás arruina su vida por él, embarcándose en todo tipo de locuras). Con cartas buenas: bien inmerecido. La acción del Loco es debilitada por las vibraciones del Jerofante, la Muerte y el Dos de Espadas.
Espíritu de Dios que se movía sobre la faz de las aguas (Génesis 1:2), caos primordial al inicio de los tiempos. El arquetipo del niño en Jung. Uróboros, la serpiente que se muerde la cola, símbolo del Cero. Los libros de Richard Bach y Paulo Coelho. El bufón Chicot en Dumas. Pierre Bezukhov en Tolstói. Los locos por Cristo.
La famosa frase «Don't worry, be happy»
Poema inspirado en sabiduría indígena: I am growing older knowing That my disappearing youth Hides itself in my uncertain wisdom Growing younger all the time
(Me hago mayor sabiendo Que mi juventud que se desvanece Se esconde en mi incierta sabiduría Volviéndose más joven todo el tiempo).
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La Suma Sacerdotisa

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Los Enamorados

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El Juicio
