Reina de Bastos
La aparición de la Reina de Bastos en la tirada suele comunicar que en esta situación son relevantes las pretensiones de liderazgo y que están en juego el orgullo y la ambición. Esta carta responde siempre con sensibilidad a las ambiciones, el afán de independencia y autosuficiencia, al éxito en la carrera, en la vida social, a la energía de la autorrealización y el crecimiento personal. Puede indicar que estamos genuinamente inspirados, ilusionados con algo, y que ejecutamos lo planeado con ardor.
La aparición de la Reina de Bastos en la tirada suele comunicar que en esta situación son relevantes las pretensiones de liderazgo y que están en juego el orgullo y la ambición. Esta carta responde siempre con sensibilidad a las ambiciones, el afán de independencia y autosuficiencia, al éxito en la carrera, en la vida social, a la energía de la autorrealización y el crecimiento personal. Puede indicar que estamos genuinamente inspirados, ilusionados con algo, y que ejecutamos lo planeado con ardor.
Los eventos descritos por las cartas vecinas ya han comenzado – como se dice, el proceso está en marcha. El concepto está formado, si se trata de una idea. Si el Rey puede significar el iniciador (el factor que impulsa), aquí estamos ante la adquisición de forma, ante un proceso que cobra fuerza. Si se trata de un proyecto ambicioso, una actuación importante, un asunto que inspira al consultante, el éxito es bastante probable. La Reina de Bastos es el significador del crecimiento profesional, el éxito empresarial, la popularidad y la fama. Su aparición en tiradas sobre cuestiones afines (desarrollo organizativo, promoción de un producto, obtención de un puesto) es una buena señal.
En el mejor de los casos, la Reina de Bastos puede describir a una persona atractiva, abierta y bien dispuesta, capaz de ser inspiradora, aliada y apoyo en los emprendimientos. En el peor de los casos, es un rival brillante, demostrar que se tiene ventaja sobre el cual será sumamente difícil.
Esta carta es prácticamente autosuficiente en cualquier tirada: a diferencia de otros Arcanos Menores, depende muy poco del significado del Arcano Mayor vecino. Las cartas siguientes describen un proceso que se encuentra en fase de culminación y que ya se ha convertido en parte de tu realidad actual. Es posible que este proceso, esta cadena de acontecimientos, ya haya dado sus frutos, a los que debemos responder de una u otra manera.
Energía y confianza en uno mismo. La Reina de Bastos es la carta del carisma brillante, que combina amabilidad, sinceridad, constancia y afán de éxito. Es capaz de ejercer una fuerte influencia en los demás, motivando, inspirando, convocando a algo.
La Reina de Bastos siempre simboliza a una personalidad formada (ya sea hombre o mujer) que sabe perfectamente a qué debe aspirar y cuyos asuntos suelen desarrollarse como ella desea. Es un alma generosa, abierta, dispuesta a compartir lo que tiene. Como todas las Reinas, lleva dentro cierto aspecto de sanación. Si la Reina de Pentáculos sana el cuerpo, la Reina de Copas cura el alma y la Reina de Espadas endereza la mente (y no en vano popularmente ese desagradable proceso se describe con el verbo “curar”), la Reina de Bastos restaura directamente el espíritu. Anima, inspira a realizar hazañas, es capaz de devolver la voluntad de vivir a aquel en quien ese fuego se ha debilitado y empieza a humear. Lo hace sin escatimarse, sin sermonear, sin compadecerse, sino transmitiendo un impulso energético volitivo directo, como se enciende una antorcha con otra antorcha (en este sentido, la Reina de Bastos patrocina la conexión de la individualidad con la individualidad, la interacción personal “uno a uno”). Esa capacidad de sanar el espíritu, devolviéndole su fuego original, describe de la mejor manera la combinación del masculino “fuego” y del femenino “agua” en la Reina de Bastos.
En la manifestación más clásica de las energías de este Arcano, es una mujer que representa de manera imperturbable las cualidades que la llenan (aunque estas cualidades en estado puro son bastante raras). Es una mujer franca, apasionada y espectacular, que le gusta dominar y a la que es imposible “domar”, porque está movida por un impulso puramente masculino (el elemento fuego). Es amante de la libertad, valiente y no permite que nadie decida cómo debe vivir (y el elemento puramente intelectual, que ayuda a la Reina de Espadas a reconocer el derecho de otro o el carácter objetivo de una situación que requiere sumisión temporal, no ejerce ninguna influencia práctica sobre la Reina de Bastos). Es el Zorro con falda, Espartaco con tacones. Si cayera en manos de un sultán, la rebelión en el harén está garantizada (y bajo su influencia no solo las esclavas de allí creerían que son personas, sino también los eunucos creerían que son tipos estupendos). Es una amazona que no se pierde en ninguna circunstancia, solo a veces adolece de falta de compostura en situaciones estresantes. Es decidida y generosa, fuerte y noble, valiente y alegre, tiene convicciones firmes y para ella son importantes su honestidad personal y su honor. Es una Personalidad con mayúsculas, con una autoconciencia desarrollada y un carácter íntegro y firme, que no admite desviaciones ni turbiedades, donde encuentran refugio la astucia, la mezquindad y la perfidia (el elemento fuego no tolera tales distorsiones, pues se debilita con ellas). Le es propia la castidad en el verdadero sentido de la palabra – ausencia de disidencias y titubeos a la hora de tomar decisiones, se mantiene fiel a sus convicciones. En las interpretaciones tradicionales, la carta se considera el significador de una mujer de signos de fuego y a veces de aire.
La Reina de Bastos, a pesar de su fogosidad, rara vez es temeraria. Sabe muy bien lo que quiere de la vida y, por lo general, no hace tonterías. Posee en buena medida prudencia, practicidad y sentido común. Es capaz de realizar actos desesperados, pero no de los que muestran debilidad humana, sino de los que muestran fuerza humana. Es una “mujer con principios”. Además, es ella misma quien establece los principios de lo que está bien y lo que está mal, lo que se puede y lo que no se puede, y demostrar lo contrario es prácticamente imposible. Su dignidad femenina y su orgullo no femenino, que gobiernan su personalidad, le proporcionan una gran fuerza interior, sin embargo, la hacen vulnerable a las críticas y a los comentarios ofensivos (aunque, como persona verdaderamente noble y generosa, es poco rencorosa, y cuando se enfada de verdad, más bien dará un puñetazo de inmediato antes que vengarse mezquinamente a escondidas un año después).
Está llena de un encanto original y especial, socialmente bien adaptada, sabe comportarse, aunque puede ser algo fría. Es cordial, pero no sentimental. Es sincera en sus sentimientos, pero al mismo tiempo, sin darse cuenta, considera las relaciones personales como un justo mercado (tú me das, yo te doy). Sabe mantener sus sentimientos bajo control y, al mismo tiempo, cuando es necesario, expresa sus emociones con libertad y sin complejos. Es ambiciosa, le gusta mucho que todos la quieran, y especialmente que la respeten.
La Reina de Bastos personifica el lado femenino del elemento fuego. Simboliza la alegría de vivir y la sed de felicidad hasta tal punto que puede desembocar en una pura sed de placeres, en el derroche más despilfarrador de las fuerzas anímicas. Pero en general, el lado femenino del fuego expresa una profunda confianza en sí misma, en su propia naturaleza original, en su fuerza interior. La Reina de Bastos ha desarrollado la autoconciencia hasta tal punto que ha dado lugar a una transformación de su ser.
La Reina de Bastos describe el desarrollo más completo de la fuerza creativa de impulso masculino en la mujer. En ninguna otra Reina se manifiesta tanto el impulso puro del deseo, el individualismo, la independencia y la autorrealización, todo ello apoyado por un carisma brillante. El cetro con la flor de girasol indica una naturaleza radiante, un alto nivel energético y un afán por estar en el centro de atención, optimismo y alegría de vivir. La flor en el Tarot señala en general el renacimiento, la alegría de vivir, el alma humana. El girasol habla de la relación de la propia personalidad con la energía creativa suprema – el Sol. La parte superior del bastón (Cetro) de la Reina está cubierta de follaje, simbolizando vida y animación. Hay opinión de que la forma del escote del vestido de la Reina indica el signo astrológico de Aries. El gato negro representado en el Arcano insinúa conocimientos mágicos, así como la naturaleza obstinada e independiente de esta Reina. El gato también puede indicar el lado oscuro (nocturno) del amor (Venus en Aries está en cautiverio). Los leones que adornan su trono atestiguan un gran poder y la fuerza de sus decisiones. Las montañas que vemos en la carta, semejantes a las pirámides egipcias, son un símbolo de crecimiento personal y grandeza de espíritu.
Este Arcano simboliza los procesos que cobran fuerza. El “agua” fuego de esta Reina habla de la integración de los instintos (fuego) en la esfera de los sentimientos (agua). En el espacio de esta carta se produce la toma de conciencia de que el amor, al unir en sí la sexualidad y la espiritualidad, es la expresión de nuestra voluntad creativa interior. Es capaz de regalar un éxtasis que borra todos los límites, que hace posible lo imposible (una experiencia bien conocida por todos los que se han enamorado y han comprendido que se puede y se debe alcanzar una estrella del cielo…). En el sentido mitológico, a la Reina de Bastos le corresponde Afrodita, la semilla ígnea y la espuma del océano corresponden al simbolismo del Agua y el Fuego que porta esta carta. Su tarea espiritual es unir esos elementos y crear una imagen del mundo sumamente personal.
La Reina de Bastos es una mujer de negocios y favorece la gestión de asuntos profesionales. La carta puede significar un buen momento para iniciar una nueva empresa, o presagiar encuentros con los superiores (qué saldrá de ello, lo indicarán las cartas que la rodean). La Reina de Bastos es fuerte, valiente y está dispuesta a resolver por sí misma los problemas que surjan, abordando tareas bastante complejas. La carta puede comunicar que ha llegado el momento de empezar a trabajar por cuenta propia o de asumir responsabilidades de liderazgo.
Bajo el cuidado de la Reina de Bastos se encuentra prácticamente cualquier trabajo que guste, que se realice “con entusiasmo” y que se apoye en las aptitudes innatas del consultante. A menudo son ocupaciones relacionadas de una u otra manera con la publicidad, la mediación, la popularidad, la fama, la necesidad de estar entre la gente, de causar impresión, de comunicarse de forma convincente. Puede ser tanto el periodismo como las actuaciones sobre el escenario. En cualquier caso, la Reina de Bastos nunca se siente víctima, arrastrando aburrida y dócilmente los pies hacia el trabajo para ganarse el pan. Si por un instante se sintiera así, se apresurará a “poner pies en polvorosa” en busca de mejor destino. No se convencerá a sí misma de que es “por alguien”, “así será mejor”, etc., etc. – ese no es su estilo. La Reina de Bastos está absolutamente convencida de que lo principal es la posibilidad de realizarse plenamente, y todo lo demás (dinero, proyectos, contactos) vendrá por añadidura.
La Reina de Bastos demuestra con facilidad su superioridad sobre los demás en diferentes situaciones, por lo que la carta es un buen augurio para participar en concursos, competiciones, exposiciones y eventos similares. Persigue lo planeado con determinación e incansablemente.
Signo favorable para los asuntos financieros. La Reina de Bastos no significa el dinero en sí, sino la posibilidad de ganarlo mostrando cualidades profesionalmente valiosas (energía, entusiasmo, empuje, ingenio, valor).
La Reina de Bastos sabe igualmente bien vivir a lo grande y arreglárselas a la espartana con poco (si así lo requiere la etapa en el camino hacia el logro de la meta).
La Reina de Bastos es capaz de tener relaciones productivas y brillantes, y al mismo tiempo es prácticamente autosuficiente, ya que depende muy poco de su pareja. Siempre es ella misma, abierta a todo lo nuevo y con facilidad de movimientos. Es una autosuficiencia tanto dentro como fuera de la relación. Precisamente de la Reina de Bastos que no tiene pareja se puede decir con toda tranquilidad, en palabras de los franceses: “Mademoiselle no viaja sola, mademoiselle viaja por sí misma”. Al mismo tiempo, cuando se interesa, es capaz de acciones extraordinarias por el objeto de su amor. Esta Reina no se pasará años suspirando escondiendo sus sentimientos, es valiente y no teme tomar la iniciativa. Sabe que puede conseguir casi cualquier cosa – con solo desearlo de verdad y poner los acentos adecuados (con esta última tarea, por cierto, lo hace mucho mejor que el Rey de Bastos, ya que, como todas las Reinas, lleva dentro el flexible elemento agua). Su temperamento, brillantez y don de gentes encuentran eco en las personas más variadas, pero ante todo en aquellas igualmente enérgicas y apasionadas. En la tradición del Tarot de Marsella, el amante de la Reina de Bastos es el Caballero de Bastos, y en la vida estos dos tipos realmente se llevan de maravilla. ¡Simplemente no pueden dejar de gustarse!
La Reina de Bastos se distingue por una excepcional (en comparación con otras Reinas) intensidad del deseo sexual puro y no sublimado, bien conocido y bien entendido por los hombres. Es esta Reina la que es capaz (precisamente deseándolo y por él) de tener sexo solo por el sexo, sin intentar confundir, enmascarar o justificar ese impulso ni con amor, ni con cálculo, ni siquiera con éxito personal, como haría cualquier otra de las Reinas. Para ella, a veces el sexo es simplemente sexo. Ni más ni menos. Al mismo tiempo, si ama, su amor será muy consciente y maduro.
La Reina de Bastos posee una fuerza de voluntad excepcional orientada a cambiar y transformar el espíritu de la otra persona (en el Rey, la vida y el mundo en general). La Reina de Bastos, como ninguna, es capaz de motivar a su hombre para grandes hazañas, avivando en él el fuego de ambiciosas aspiraciones. No pertenece a esas mujeres que sueñan con que su elegido esté sentado a sus pies, sin apartar de ella una mirada enamorada. No le interesa que el hombre esté junto a ella – le parece mucho más importante estar ella junto a él (y él debe seguir su propio camino, el único que le está destinado). Sus laureles, sus éxitos, sus victorias, su heroísmo, e incluso su gloria póstuma, es lo que alimenta el fuego de ella. Le interesa ser la mujer de un hombre extraordinario, por lo que casi cualquier hombre a su lado corre el riesgo de convertirse en extraordinario. Puede perdonar casi todo, excepto la mediocridad.
La Reina de Bastos es una amiga bondadosa y leal, una mujer con la que se puede casar (para un hombre es casi siempre un significador de la elección correcta de compañera de vida). Se caracteriza por la calidez de corazón, la honestidad, la apertura, la pasión y la lealtad, un mínimo de sentimientos de posesión, benevolencia y comprensión. En el espacio de este Arcano revive la vieja verdad de que un buen cónyuge (o cónyuge) es, ante todo, un buen amigo, una persona con la que no da miedo envejecer. ¡Junto a la Reina de Bastos, envejecer no será aburrido! Aquí se puede esperar que la jubilación se celebre con un salto en paracaídas, y las bodas de oro se celebren “allí donde nadie ha estado nunca”. Los celos de la Reina de Bastos no son tanto sensuales como puramente psicológicos: le gusta reinar y marcar el tono, y le cuesta soportar el interés y la admiración evidentes de su pareja por alguien o algo con lo que, por cualquier motivo, le resulta difícil competir o compararse.
La Reina de Bastos encarna el arquetipo de la hetera, de la socialité, de la mujer – inspiradora. Los hijos suelen tener para ella un valor secundario y no son un fin en sí mismo. Le preocupan sinceramente aspiraciones como los logros, la individuación, el crecimiento. Desde el punto de vista de los elementos “femeninos” agua o tierra, sus pasiones no parecen “auténticas” para una mujer, sin embargo, a la Reina de Bastos la impulsa un impulso puramente masculino del Fuego.
En general, a la Reina de Bastos le gustan las relaciones psicológicamente maduras e inspiradoras, el interés mutuo, la igualdad y la justificación psicológica del vínculo (en cualquier caso, no permitirá ser la víctima pasiva de un marido alcohólico con la excusa de “¿dónde voy a encontrar otro igual?”, y a quienes lo permiten, en el fondo nunca las entenderá).
La Reina de Bastos está directamente relacionada con la energía kundalini, por lo que suele describir la plenitud de las fuerzas vitales, la buena salud, el alto tono, la excelente inmunidad, la vitalidad.
Como indicador de enfermedad, al igual que otros Bastos, puede indicar inflamaciones y procesos que cursan con fiebre alta, fiebre, agotamiento y, adicionalmente, estados maníaco-depresivos.
La Reina de Bastos invertida es celosa, egoísta y arrogante. Lo más probable es que sus ambiciones no estén satisfechas y su orgullo esté herido. La Reina de Bastos invertida es capaz de convertirse en una auténtica bruja, vengativa y desesperada, colérica y malintencionada. En este caso, la gata negra (símbolo de misterio y sabia obstinación que vemos a los pies de la Reina de Bastos) se encuentra “en la cabeza”, en la posición cumbre de la carta – entonces, como se dice, no se espera nada bueno. Se vuelve como un gato negro que cruza el camino… Esta figura es capaz de ejercer una fuerte oposición al consultante. Arquetipo de la rival, la envidiosa, la seductora, una especie de zorra intrigante.
Dado que en posición vertical la Reina de Bastos describe a una verdadera amiga dispuesta a ayudar y a estar cerca en los momentos difíciles a pesar de las dificultades y los obstáculos, la carta invertida es un indicador de pelea con un amigo o una amiga, de problemas con la amistad en general.
Si en posición vertical la Reina de Bastos sabe siempre lo que quiere, en posición invertida es una mujer insoportable que quiere algo todo el tiempo, pero ella misma no sabe el qué. Pierde su auténtica confianza en sí misma y su nobleza, su encanto y su atractivo, desacreditándose a sí misma y a su causa. Los intérpretes señalan que se trata, quizás, de una “mujer de negocios” que sacrifica demasiado por una idea ilusoria. De ahí la desavenencia familiar y el fracaso general de los asuntos. La carta puede indicar que lo planeado está claramente desvinculado de la realidad, que lo deseado es muy probablemente imposible. Equivalentes astrológicos: Cáncer, Capricornio, Luna, Saturno.
La carta puede simbolizar a una persona que, intencionadamente o no, desacredita o socava la autoridad del consultante, así como a una persona extremadamente excéntrica y alborotadora con la que él está relacionado. Puede ser una mujer “ardiente” que despierta el deseo y el interés, que sabe defender sus intereses de manera total e intransigente, o una persona a la que se intenta adaptar a las condiciones sociales circundantes y que se resiste a ellas.
A la Reina de Bastos invertida le toca luchar dolorosamente por desarrollarse y afirmarse. A veces esta carta sirve como indicador de buenas intenciones que no se pueden realizar, de falta de ayuda, de buena voluntad en ausencia de posibilidades para aplicarla.
Con El Loco – relación amorosa secreta
Con Los Enamorados invertidos – infidelidad
Con La Luna – infidelidad
Con el Dos de Bastos – tristeza (del antiguo intérprete)
Con el Tres de Copas invertido – traición de una amiga
Invertida delante del As de Espadas invertido – parto
Shakti
Catalina de Alejandría
La Reina Isabel I
Minerva McGonagall del cuento de Harry Potter
“Enseñar es descubrir que ya sabes. Actuar es la forma de demostrar que lo sabes. Enseñar es hacer entender a los demás que lo saben tan bien como tú”.
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