La Templanza
La Templanza es la carta de la belleza, la alegría, la quietud y la armonía. Es una poderosa imagen de luz y restauración.
La Templanza es la carta de la belleza, la alegría, la quietud y la armonía. Es una poderosa imagen de luz y restauración.
Se considera un presagio afortunado (uno de sus significados tradicionales es "resultado certero") y aporta una influencia benéfica a la tirada.
La Templanza trae consigo el suavizamiento de las discrepancias y la reducción de la tensión, aunque al mismo tiempo suele indicar que la persona está pasando por alguna prueba. Promete que la situación se calmará y aclarará. Se encontrará la salida del callejón sin salida, se superará el problema que parecía irresoluble, se agotará la resistencia.
Por esta carta, sin ruido ni polvo, ocurre lo que parecía imposible. Al aparecer en la tirada, dice que lo deseado puede alcanzarse con paciencia y autocontrol. De la competencia de esta carta son la adaptación, la acomodación y el compromiso, una línea de conducta neutra y ecuánime. Humildad y sumisión (o, como se escribe en los antiguos intérpretes, "combinación de ideas que crean una vida moral y justa").
Armonización de todos los aspectos del ser, período de desarrollo estable ("meseta"), estado ideal, unión con uno mismo y con el mundo. Alegría de existir, vida virtuosa y medida sin tensiones. La armonía, como lo más importante en la vida, cuando todo respira paz, acuerdo y propósito, y se mantiene dentro de límites razonables sin gran esfuerzo. Por la Templanza se difuminan los contrastes, se cierran las heridas, se resuelven los problemas candentes, se restauran las fuerzas.
Predictivamente, significa estabilización en los asuntos y éxitos, así como que en la lucha contra los avatares del destino le espera la victoria (con una conducta virtuosa, sabia y correcta según el significado del Arcano). Los obstáculos serán vencidos como el agua horada la piedra. La Templanza indica un desenlace favorable de los acontecimientos, pero advierte que no se debe esperar una solución forzada: el asunto avanzará sin prisa, pero también sin mayores obstáculos. La Templanza recuerda que solo con pasión no se llega lejos, el vapor se acabará pronto y la persecución de una meta mega acabará en que simplemente te agotarás y caerás. Es la necesidad de ahorrar fuerzas y no dispersarse para llegar a la meta, y mostrar resistencia. Como significador de la pregunta, la Templanza dice que la persona se esfuerza por actuar de la mejor manera y busca la solución correcta al asunto.
La Templanza es comprensiva y misericordiosa. Rodeada de cartas desfavorables, suaviza su significado negativo.
Zen, imperturbable y sereno.
Estamos en paz con nosotros mismos y percibimos con calma lo que sucede. Esta carta corresponde a ese estado feliz en que la persona se siente bien, se ama a sí misma y está en equilibrio armonioso con el mundo que la rodea. A esta carta le corresponde la paz interior. La serenidad de la Templanza libera del dolor, la ansiedad, el miedo.
En general, es la habilidad de contener sabiamente la propia conducta sin caer en extremos, de vivir una vida bien equilibrada, armoniosa, tranquila y sabia, en la que hay todo lo necesario y nada superfluo. Experiencia del ser pacífico, sereno, tranquilo, ausencia de apego a los aspectos superficiales de la vida. Capacidad de vivir de manera luminosa, modesta y alegre, contentarse con poco y al mismo tiempo estar en paz y armonía con uno mismo y todo el entorno. Experiencia de silencio y serenidad, de mantener el equilibrio y la paz en el centro mismo de tu ser. Superación de las contradicciones, curación de ellas, profundización en uno mismo.
Nada de agresividad ni encarnizamiento.
Es la preciosa experiencia del "maniobra interna" sin movimientos superfluos, el arte de mantener y conservar el equilibrio del alma en el momento más problemático de la vida, en una situación estresante candente, donde se puede perder el resto de la salud, las células nerviosas y el sentido común. Gran disciplina interna, contención, conducta muy precisa. Lentitud, impasibilidad y autocontrol. Nada te saca de quicio, nada de vacilaciones de un extremo a otro, habilidad para mantenerse siempre dentro de límites razonables. Calma y confianza en las propias fuerzas, dominio de uno mismo, sabiduría, moderación. Habilidad para limitar los propios impulsos, ausencia de reacciones agudas y desenfrenadas ("capacidad de limitarse en la irritación, la pasión, el deseo").
El equilibrio y la paz como imperativo principal al resolver cuestiones morales y elegir el modo de acción correcto.
La paciencia de la Templanza difiere de la paciencia del Colgado. Según El Colgado, hay momentos en que parece que no pasa nada en la vida, llega un estancamiento con el que no se puede hacer nada, o nos vemos obligados a sacrificar algo. La Templanza es más bien la paciencia en el peligro, en una situación candente. "La paciencia en el peligro es la victoria". Al impaciente, la templanza le parece aburrida, y la calma y la imparcialidad le son imposibles. Hay cierta similitud también con el Siete de Oros: no puedes acelerar el crecimiento de un árbol ni la maduración de los frutos. Como escribió Hollander, "solo tiene que pasar el tiempo para que el pan se cueza". Las fuerzas que has puesto en marcha están funcionando. Solo se necesita paciencia. Mientras esperas, todo avanza por sí solo, y si te agitas de un lado a otro, el asunto no se acelerará nada. Este tiempo puede y debe vivirse con calma y provecho. En esta vida estamos acostumbrados a hacer algo constantemente y a luchar contra algo, pero la Templanza dice que hay tiempos sin guerra. Momentos en que no tienes que hacer nada especial. Los acontecimientos se desarrollan según leyes naturales y darán su fruto en el momento oportuno. No hay que empujarlos.
"Solo hay que aprender a esperar, hay que estar tranquilo y terco". La Templanza aconseja permanecer un tiempo en una calma chicha antes de volver a sumergirse en el torbellino.
La persona descrita por la Templanza es un ser autosuficiente en el mejor sentido de la palabra. No es caprichosa ni impulsiva, controla sus estados de ánimo y no se deja influir por las emociones ajenas. La gente se siente atraída por ella porque normalmente se encuentra en un estado de ánimo claro y amigable. A veces se reprocha a la Templanza la mediocridad, la vulgaridad, la falta de color ("personalidad sin expresión"). En realidad, es más bien atractiva y a la vez modesta, sin ostentación. La belleza de esta persona reside en su colosal resistencia y autocontrol. Ha comprendido perfectamente que obsesionarse con un único punto de vista ("correcto") no lleva a nada bueno y que hay que saber mirar cualquier problema desde diferentes lados, entonces la solución llega sola según el principio de "la mañana es más sabia que la noche".
Es una persona sin inclinaciones especiales, bien considerada y muy valorada. Es flexible, cambiante, sabe adaptarse a la corriente de la vida y evita los apegos excesivos de manera completamente instintiva. Su proporcionalidad, belleza y sutileza hay que saber verlas y apreciarlas. Las personas son en su mayoría poco observadoras, no miran a su alrededor y solo notan lo que llama la atención. La persona de la Templanza no llama la atención, pero una vez que la has visto bien, no puedes dejar de admirarla silenciosamente. Posee armonía de mente, cuerpo y alma, ha logrado acordar consigo misma y ha aprendido a "simplemente vivir sabiamente". Tiene mano ligera. Si te desea sinceramente suerte, la suerte no tardará en llegar: sus palabras funcionan como una bendición.
Alegóricamente, la Templanza se corresponde con una de las siete virtudes: la templanza.
Está relacionada con la costumbre antigua de diluir el vino con agua. Es un símbolo de la 'justa medida', así como el Diablo habla de la falta de medida. La Templanza describe esa alquimia esquiva que se lleva a cabo constantemente en el Universo.
En el Arcano se representa un Ángel con dos copas en las manos, cuyo contenido se vierte constantemente de una copa a la otra, ya que el recipiente superior, al llenarse, intercambia su lugar con el inferior. Así la vida se vierte de lo visible a lo invisible y viceversa. El Sol (o haz de luz) en la frente del ángel controla el flujo de agua que, elevado por los rayos del sol al aire, regresa a la tierra en forma de lluvia para ser elevado de nuevo, y así hasta el infinito.
La interpretación de esta carta está vinculada a la forma del círculo, que simboliza el constante proceso creativo cerrado en sí mismo que conduce a la transformación del mundo y a la redistribución de los recursos en él con una nueva cualidad. Es el flujo constante de las fuerzas vitales en la naturaleza y la necesidad de mezcla de elementos para la Vida.
Es la carta de la alta alquimia, el Magnum Opus, corresponde al principio solve et coagula: disolución y unión, reunión a un nuevo nivel de lo que estaba separado. Estado en el que lo material y lo espiritual, lo mundano y lo celestial se combinan de manera natural y armoniosa, y nada es suprimido. El sentido de la vida se vierte de un recipiente a otro, el contenido del alma, del cuerpo al cuerpo, de encarnación en encarnación, simbolizando el flujo del pasado a través del presente hacia el futuro. Combinando con éxito el pasado y el presente, se pueden realizar posibilidades ilimitadas. Es también el ablandamiento del alma. Esta debe llegar a ser como una hermosa hoja de espada, que combine flexibilidad y dureza. Se produce una exitosa unión de la experiencia pasada y presente en un hermoso todo, la disolución de lo superior en lo mundano y lo mundano en lo superior, la unión andrógina de los principios masculino y femenino, la exitosa combinación de opuestos. Lo imposible se vuelve fácil, llega la liberación de la tensión insoportable.
La Templanza nos insta a prestar atención a las señales para sentir nuestro verdadero camino y no permitir que la opinión pública nos controle. El Ángel es un mediador y mensajero de la voluntad de Dios, desde el punto de vista psicológico, es la parte de la personalidad que nos conecta con nuestra propia esencia íntima, ayudándonos a comprenderla. Filadoro escribe que las alas del Ángel son el impulso que nos libera de la rutina, permitiendo entender las necesidades del espíritu y ceder ante ellas. Por la Templanza se dan la búsqueda del propio 'centro', de los fundamentos mismos del ser, del núcleo de la creación, de la 'piedra del templo' interna. Es la Gran Obra de los alquimistas, el trabajo sobre uno mismo, la transformación de la psique, la Transfiguración, la transformación alquímica del alma.
Es la habilidad de equilibrar las necesidades terrenales y las necesidades del inconsciente (estar con un pie en la tierra y el otro en el agua). Sacrificando una por la otra, la persona pierde integridad, se vuelve unilateral y estéril. Transformación del 'material innoble' en algo elevado y especial. Por la Templanza se establece la sinergia de las 'dos copas', de dos lados de la vida, para poder disfrutarla.
Es también una sutil interacción alquímica con el amado místico, el Anima o el Animus, una profunda experiencia de intimidad. Impulso interno: reunir a un nuevo nivel lo que estaba separado, unir opuestos en un nivel superior. La carta indica la necesidad de activar ciertos aspectos de la personalidad que hasta ahora estaban ocultos, suprimidos o descuidados, restaurar el equilibrio y complementar conscientemente las propias acciones con algo opuesto, y el espectro de la percepción interna con un nuevo punto de vista. Acordar con uno mismo, entrar en resonancia con el Cosmos (esto significa que se ha asimilado la lección del Colgado, que obligó a mirar lo que sucede de manera diferente). Lograr esto es imposible sin un trabajo constante sobre la propia personalidad y una comprensión profunda (simultáneamente racional e intuitiva) del propio comportamiento.
El carácter andrógino de la Templanza corresponde a la 'boda alquímica' de Los Enamorados: el fuego y el agua se convierten en uno, más aún, se convierten en 'el uno del otro', es decir, se produce un intercambio total. Incluso simplemente dibujando en la imaginación el retrato de la pareja ideal, la emotividad femenina interna revela sus contornos masculinos, y la masculina, los femeninos.
El significado de este Arcano conecta el Sol y la Luna (las esferas masculina y femenina, consciente e inconsciente): la clara razón diurna del Sol y las emociones líricas de la Luna. En la carta, esta idea la simbolizan dos copas, una dorada y una plateada: un chorro de la primera vierte en la segunda. El oro del Sol, que representa el espíritu, se transforma en la plata de la Luna, que personifica el alma. La idea pasa de la esfera espiritual a la anímica, y el flujo de emociones contribuye a la posterior encarnación del pensamiento. El fluido que fluye entre los recipientes es el néctar de la inmortalidad o el agua viva.
En muchas barajas, en el Arcano de la Templanza se representa un caldero que recuerda al caldero mágico de los cuentos de hadas, del que los héroes emergían transformados, jóvenes, hermosos, invulnerables. Tales cambios no ocurren sin dolor: debe hervir y ser arrastrado todo lo egocéntrico y vacío, y después de este buen 'baño', la persona renacerá, como el ave Fénix. En lo más profundo, la Templanza es fuerte como el acero. La flecha, que también suele representarse en este Arcano, señala la búsqueda del espíritu oculto en la materia y simboliza el proceso interno de toma de conciencia que resulta de la Gran Obra. El sol naciente al fondo, con forma de corona, es un símbolo del renacimiento espiritual, el amanecer de la conciencia, el Misterio de la Vida Eterna. Hacia él, desde el estanque junto al que está el Ángel, conduce un camino, el sendero de la Templanza. Los lirios en flor se consideran el equivalente occidental del loto. Es un símbolo de no identificación con nada y de renuncia a la pertenencia ilusoria a un solo mundo. El loto recuerda que todo en este mundo procede uno de otro y conecta alquímicamente todos los elementos entre sí: las raíces descansan en la tierra, el tallo está en el agua, las hojas están abiertas al aire y la flor se alza hacia el sol. Las piedras también tienen una carga de significado. Están vinculadas a la Tierra, que da fuerza y punto de apoyo, y poseen un poderoso poder curativo.
Armonización de las propias representaciones, antes parecía imposible, superación de contradicciones totales, eliminación de la resistencia interna, salida de una situación irresoluble, curación de los extremos del antagonismo. Es la gran creatividad y el paso decisivo en el camino hacia la curación kármica (sin aferrarse a verdades banales y preceptos sociales: todo es un poco más sutil y profundo).
Parece algo dudoso, pero hay opinión de que la Templanza se relaciona astrológicamente con el signo de Sagitario, 'que afirma en el mundo una cosmovisión elevada y con el concepto de genio humano que realiza el progreso. Sagitario, como conductor de la voluntad celestial en la Tierra, revela la idea de evolución (movimiento descendente del desarrollo): es el camino de la idea hacia la realidad terrenal. Dado que Sagitario es un signo racional, se puede comparar también con ese círculo de conocimiento mental que el Mago traza a su alrededor para protegerse de las fuerzas impuras de aquellas entidades que invoca con su actividad psíquica y cuya comunicación está llena de sorpresas'. Sagitario es un signo ideológico, favorece los altos logros espirituales.
En un sentido profundo, la Templanza invertida es el río del tiempo que fluye hacia atrás, permitiendo regresar al pasado y entrar en la corriente de la vida no por donde se salió. Las acciones del Ángel indican el ciclo de la vida en el que se purifica el espíritu. Pero, por supuesto, este significado oculto no se manifiesta a menudo, además, tiene su precio (riesgo de pérdida del equilibrio).
Significado oculto y espiritual:
Es una etapa en el desarrollo personal que sigue simbólicamente a 'La Muerte'. En términos generales, llega cuando la persona ya ha sufrido y conocido tanto que ha 'muerto' para el mundo de abajo y ha revivido para el de arriba, y por tanto puede encontrar la verdadera paz. El uso del ángel como figura primaria simboliza la idea de que podemos elevarnos al nivel angélico si logramos aprender esta lección. A veces significa literalmente una transformación espiritual radical a través de la fe, la elección consciente de una 'vida angélica' (monacato) y la pérdida de interés por las metas mundanas. Pero no necesariamente implica una conversión a la iglesia. En un estado igualmente santo y tranquilo, las personas salen de la unidad de cuidados intensivos donde estuvieron a punto de morir y han revisado a fondo sus valores.
En realidad, somos terriblemente resistentes, y los eventos 'mortíferos' simbolizados por el decimotercer Arcano se repiten en la vida repetidamente y son muy diversos. Pueden verse como una salud quebrantada, una pérdida de empleo, el fin de una relación... Después de que nos 'mata' una de nuestras Muertes (XIII), siempre elegimos con quién continuar nuestro camino: con el Ángel (XIV) o con el Diablo (XV). En este punto de la baraja, el camino se bifurca. El Ángel ofrece el camino de la humildad, la aceptación sabia, la serenidad, el perdón y la liberación. El Diablo, el camino de la rebeldía, las pasiones, la 'tierra quemada', por el cual la persona se esfuerza por encontrar su felicidad en la lucha, pero en esencia entrega su alma a ser despedazada por entidades astrales inferiores (se vuelve esclava de los instintos) y se degrada. Si elegimos el camino del Diablo, la retribución nos alcanza más rápido, por lo que el siguiente Arcano es La Torre. La retribución angélica se demora más, la trae La Estrella. Si la Templanza aparece después de una carta problemática, es una victoria sobre los avatares del destino y la salida al camino de las acciones correctas (esto lo saben bien todos aquellos a quienes su misericordioso ángel de la guarda ha sacado de alguna manera 'del abismo', del que ya ni siquiera esperaban salir).
En el Arcano se refleja esencialmente el Guía Espiritual, la voz interna precisa que dice qué está bien y qué no, y dónde está la medida en todo. Es el guía en el camino de la vida, el Ángel de la Guarda que infunde confianza y conduce precisamente por el camino que hay que seguir.
A pesar de su aparente sencillez, la Templanza es uno de los Arcanos más complejos. Parece personificar la paz y la calma, pero la paradoja es que su verdadero significado solo puede comprenderse en medio de una dura prueba de resistencia, cuando parece que todas las reservas de esa resistencia hace tiempo que se agotaron. La figura de este Ángel es discernible no tanto por sí misma, sino sobre el fondo de un resplandor infernal que calcina la vida, o alguna parte de ella. Distinguirlo sobre el fondo de la cotidianidad es el más alto nivel, una habilidad preciosa que se adquiere a un precio bastante alto.
La Templanza describe los procesos principales del aprendizaje y crecimiento interno, y más concretamente, ese momento ajeno a la voluntad en que una masa de habilidades dispares se fusiona en una unidad... ¡y aprendimos! Por fin, aquello con lo que luchamos mucho, nos atormentamos, reflexionamos, de repente se ilumina con luz, se integra en una nueva comprensión unitaria.
Se produce un imperceptible paso de la cantidad a la calidad, y no en vano la Templanza es la carta de la alquimia y la transformación de la psique. La transformación interna según la Templanza es apenas perceptible externamente, es íntima. Es ante todo la resolución de algún conflicto interno, la serenidad de una resistencia interna irresoluble, la salida de la tenaza. Por la Templanza se establece una auténtica armonía entre deseos, sentimientos y pensamientos, se da un proceso de integración de la personalidad, restauración de la integridad, se desarrolla una línea de conducta óptima y sabia, relacionada en gran medida con el autocontrol. En general, el sentido de la medida es un magnífico antídoto contra muchos problemas físicos y espirituales, cuya fuerza solemos subestimar. Para ser justos, hay que decir que también se subestima a menudo este Arcano Mayor entre los demás.
La Templanza encarna simultáneamente la ley y el milagro. Ningún problema puede resolverse verdaderamente en el mismo nivel de pensamiento (con el mismo 'enfoque') que lo generó. Para alcanzar la solución, hay que elevarse por encima de conceptos evidentes y superficiales, salir a un nivel de comprensión cualitativamente nuevo. Solo así se logra la liberación de la tensión, solo así se da un paso hacia la curación. La Templanza suele aparecer en personas en cuya vida hasta hace muy poco ocurrían cambios bruscos, había algún tipo de reestructuración radical, y los eventos se sucedían a tal velocidad que no había tiempo para analizar lo que ocurría. Pero ahora, después de todas estas tormentas y agitaciones de la vida, ha llegado una etapa en la que la vida fluye de manera uniforme y pausada. Y este cambio de ritmo, por supuesto, se ha reflejado en la conciencia y la percepción del entorno. Al aparecer en la tirada, la Templanza dice que, en cualquier caso, se requiere del consultante paciencia, reflexión y calma.
Valor de la colaboración, capacidad de aceptar provechosamente el punto de vista ajeno. Relaciones respetuosas y amistosas. Alejamiento de disputas egoístas, luchas de poder, de la vorágine y el caos, resolución de conflictos. Necesidad de llegar a compromisos, eliminación de contradicciones y resistencias.
Un auténtico equipo "alquímico", donde todos se complementan y actualizan su propio potencial y el de los demás al máximo. Por cierto, el equipo mismo puede dedicarse a una actividad más asociada a La Torre que a una calma chicha: puede ser un equipo de cirujanos, un cuerpo de bomberos o un grupo de sabotaje en la retaguardia enemiga. Pero la capacidad de coordinar perfectamente las propias acciones proviene de la Templanza. Ayuda a utilizar de manera óptima todos los recursos disponibles para lograr un resultado positivo. A veces, por esta carta se produce la fusión de organizaciones en un nuevo todo único.
Profesión que requiere calma, serenidad, capacidad de actuar con precisión y cautela (lo que se llama "según el protocolo"), o una coordinación muy precisa de los movimientos (a veces verdaderamente de joyería). Puede ser un microcirujano, un explorador, un diseñador gráfico. Profesión relacionada con el establecimiento de proporciones y correspondencias (por ejemplo, farmacéutico, homeópata, aromaterapeuta), con la relajación y la curación (SPA). Por supuesto, por la Templanza pasan los curanderos. También las personas que saben de "mezcla de productos": cocineros, chefs.
Mediadores, pacificadores, "team builders": especialistas en establecer la colaboración en equipo, especialistas en casting, selección de personal.
Maestro, gurú. Talento docente.
Dado que la Templanza está relacionada con la "justa medida", puede implicar actividades vinculadas al cálculo, la evaluación, las compensaciones y similares.
Equilibrio entre trabajo y descanso. Nada de extremos. Realización pacífica, serena, fácil y tranquila de tareas que antes se resolvían en un régimen de enorme tensión y estrés. No hay división entre asuntos importantes y "superfluos" (capaz de llevar a un ataque de nervios cuando los asuntos "superfluos" impiden, al parecer, abordar los importantes): todo asunto es importante y digno de hacerse bien.
"No es rico el que tiene mucho, sino el que tiene lo suficiente".
La Templanza insinúa un régimen de ahorro en las finanzas y rara vez alegra a quienes sueñan con una gran riqueza. En cambio, la entienden, sienten y valoran aquellos que han tenido que perder el equilibrio financiero, generalmente debido a su propia imprudencia e intemperancia.
Tras haber experimentado las amargas consecuencias del derroche, y haber pasado por el miedo y la imposibilidad de llegar a fin de mes, la persona acoge la frugalidad, el autocontrol y la prudencia adquiridos como a sus mejores amigos.
La Templanza otorga la capacidad de vivir teniendo necesidades acordes con la situación actual. Pone fin a la autocomplacencia y da inicio a la nivelación de las finanzas tras las turbulencias. Economía, gestión racional del hogar.
Equilibrio entre ingresos y gastos. Disposición para ayudar a otros.
Puede significar contactos exitosos en el extranjero: viajes, relaciones comerciales o incluso migración ("mezcla de culturas").
La Templanza parece apasionada, mansa y sumisa.
Describe una situación en la que entre los miembros de la pareja reina más bien el equilibrio, la buena voluntad y la comprensión, que la "pasión africana". Puede parecer aburrido, pero para quienes ya están hartos hasta el cuello de pasiones africanas y han sido hechos trizas por ellas, la suave luz de la Templanza es realmente como un don del cielo. El Ángel misericordioso voló, batió sus alas sobre el campo de batalla, y la paz se instaló. Es la carta de la curación de las heridas del alma (a veces casi mortales) que las personas han logrado infligirse mutuamente. Los compromisos, la mesura de las acciones y la ausencia de movimientos bruscos e innecesarios según la Templanza suelen llegar cuando las personas ya se han causado mucho dolor agudo entre sí. Por cierto, a veces la Templanza habla también de un ciego ajuste, cuando los miembros de la pareja se esfuerzan desesperadamente por adaptarse el uno al otro para no volver a disgustarse (o uno de ellos lo hace, pero no logra entender qué necesita el otro).
La función principal de la Templanza es mantener en la persona su vida física y espiritual. Por eso es una carta potentísima de curación y renacimiento. Si la cuestión es de salud, mental o física, la Templanza significa bienestar o recuperación.
Salud mental y física, el cuerpo como templo del alma (cuestión de cuánto respetas tu alma), de ahí el sentido de la medida y un estilo de vida saludable. Templanza en todo, habilidad para estar sobrio, seguir una dieta, negarse un trozo sabroso de conducta incorrecta. No es crueldad ni ascetismo, sino la habilidad de tratar sabiamente el propio cuerpo. La imagen tiene referencia a la tradición antigua de diluir el vino con agua (en aquella época se creía que solo las personas intemperantes y borrachas bebían vino sin diluir).
Esta carta describe la restauración de los lazos perdidos con el cuerpo, la posibilidad de volver a escucharlo, entenderlo. Meditación, fusión con la corriente, quietud y serenidad cuando nada te saca de quicio. Descanso y limpieza del organismo y el alma. Renovación de las fuerzas espirituales y físicas. Suavización, relajación, restauración. Reflexión curativa, concentración y contemplación, evaluación, reflexión y abstención de acciones innecesarias.
En general, la Templanza es una carta sumamente saludable y curativa, y en clave de enfermedad podría interpretarse más bien si le sale a una persona ya enferma como fuente del mal. Puede hablar de fenómenos estancados en el organismo, trastornos metabólicos. De manera más literal, la Templanza se corresponde con los riñones y todo lo relacionado con ellos (las dos "copas" y el "agua" que fluye).
La Templanza es psicosomática: así como el estado del cuerpo afecta al alma, el estado anímico se refleja en el cuerpo. La Templanza suele salir a personas que han arruinado su salud con un trato indigno, cuya vida parece una situación extrema continua.
Puede indicar un período de recuperación, postoperatorio, en el que la persona debe observar no solo restricciones en la comida, sino también cuidado y precaución incluso en los movimientos (por ejemplo, para que no se abran los puntos). La Templanza invertida se considera uno de los indicadores de infertilidad (en sentido astrológico, algo así como una afección de Proserpina, trastorno de los procesos de "alquimia interna"). En posición vertical, a veces tiene que ver con la concepción y la capacidad reproductiva. El líquido en las jarras simboliza el fluido vital liberado de la envoltura corporal.
Falta de armonía, incapacidad para la integración, desunión o alianzas fallidas (por ejemplo, pareja socialmente inaceptable, matrimonio problemático, ruptura de relación, destrucción de la familia). Aquí, por cierto, no se está lejos de otros "excesos indeseables". Actos irreflexivos, tendencia a la desmesura. Derroche, gasto excesivo de fuerzas y medios, desenfreno. Desequilibrio energético. La Templanza invertida dice que la persona ha perdido completamente el equilibrio y debe restaurarlo de algún modo.
Muchas cosas a la vez que no se consiguen compatibilizar, dando lugar a situaciones sin salida en las que ya no se puede hablar de armonía alguna (al menos en el sentido de un estilo de vida saludable). Prueba no superada. Advertencia de que no habrá fuerzas suficientes para llegar a la meta.
Discrepancias, desacuerdo, conflicto de intereses, incumplimiento de acuerdos.
Visiones incorrectas de la vida y enfoque incorrecto hacia las personas. Emotividad excesiva, irascibilidad, cambio brusco de humor, actos irrazonables e impredecibles, reacciones demasiado agudas. Conflictividad, impulsividad, capricho, desequilibrio. Hostilidad, incompatibilidad, incapacidad para adaptarse y trabajar junto con otros. Impaciencia, trastorno, decepciones. Fanatismo, terquedad en el propio punto de vista, capacidad de ver solo un lado de la moneda. También aquí: dificultades en el aprendizaje, en la asimilación de nuevas perspectivas o habilidades.
Como sabiamente se señaló una vez, la Templanza invertida es "una ascesis basada en la riqueza": ese caso en que la persona tiene dinero, pero el estilo de vida (gracias al cual, en general, ese dinero aparece) no le permite usarlo y obtener algún beneficio para sí misma. Es una variante de la "Orden de los pobres caballeros", donde nadie posee nada personalmente (y a algunos les tiemblan las piernas por el cansancio y el agotamiento), pero la organización en su conjunto acumula una riqueza sin precedentes. O de los poderosos, que en teoría pueden permitirse todo, pero el cargo que ocupan no les deja esa posibilidad.
Por la Templanza invertida pueden fallar diversos sistemas reguladores, tanto puramente técnicos como procesales (por ejemplo, los financieros).
Con El Loco: consejo de pensar las acciones para no repetir errores pasados.
Con La Emperatriz: restablecimiento de relaciones, armonía sexual, nacimiento feliz de un hijo. A veces, viaje romántico.
Con El Emperador: necesidad de mostrar flexibilidad en la comunicación con las personas y "mirar los problemas con más amplitud". Alcanzar la meta de manera suave.
Con Los Enamorados: consejo de no tomarse el asunto demasiado a pecho, mostrar calma y paciencia.
Con La Torre: extremos, rupturas, se debilita la acción de la Templanza.
Con El Mundo: unión, síntesis, curación, combinación muy fuerte.
Con el Cinco de Bastos: desacuerdo, rivalidad, desequilibrio, se debilita la acción de la Templanza.
Con el Cinco de Espadas: salirse del tono general, del equipo, desarmonía en las relaciones.
Con el As de Copas: abstinencia, dieta, sobriedad, ayuno.
Con el Dos de Copas: vínculo, relación, trabajo conjunto, las cartas se fortalecen mutuamente.
Con el Dos de Oros: encontrar una combinación armoniosa, las cartas se fortalecen mutuamente.
Con el Tres de Oros: trabajo en equipo, se potencia la acción de la Templanza.
Piedra Filosofal
Filosofía del estoicismo
Visita interiora terrae rectificando invenies occultum lapidem (dicho: 'Visita el interior de la tierra, purifícate y hallarás la piedra oculta' – en esencia se refiere a esa hipóstasis del Grial que se conoce precisamente como 'piedra').
"Verifica y mide tus fuerzas, pero no para retroceder ante la tarea, sino para superar los obstáculos".
«Médico, cúrate a ti mismo».
Arcángel Miguel
Ariadna (y todos los aliados del sexo opuesto que acompañaron a héroes/heroínas en su peligroso camino).
La Templanza se corresponde en gran medida con la apariencia y el modo de actuar de 'Johan Weiss' de la película 'El escudo y la espada'.
Cartas del mismo grupo

El Loco

El Mago

La Suma Sacerdotisa

La Emperatriz

El Emperador

El Sumo Sacerdote

Los Enamorados

El Carro

La Fuerza

El Ermitaño

La Rueda de la Fortuna

La Justicia

El Colgado

La Muerte

El Diablo

La Torre

La Estrella

La Luna

El Sol

El Juicio
