La Rueda de la Fortuna
"¡Todo lo que sucede es tu destino, y además te sonríe!" Todo ocurre por voluntad del destino y todo es un regalo del destino.
"¡Todo lo que sucede es tu destino, y además te sonríe!" Todo ocurre por voluntad del destino y todo es un regalo del destino.
La aparición de la carta dice que el futuro de la persona se decide AHORA, PERO NO POR ELLA MISMA. Es un punto de inflexión en la vida, queramos o no. El Arcano X, al aparecer en la tirada, puede recordar que la situación, sea cual sea, buena o mala, tarde o temprano cambiará, y precisamente ahora la Rueda del Destino está cogiendo velocidad. Los significados tradicionales de la carta son éxito, suerte, felicidad.
La carta indica que ocurrirá algo que difícilmente podemos controlar y que no podíamos prever. La aparición de la Rueda de la Fortuna es una indicación de que la vida está empezando a tener una dinámica que hay que percibir filosóficamente (y las cartas vecinas pueden indicar hacia dónde va la cosa). Pero sea hacia donde sea, por lo general no se trata del resultado de esfuerzos conscientes. Puede sonreír la suerte de forma completamente inmerecida: esta carta predice una sonrisa inesperada del destino. Sin embargo, para que un día se tenga suerte, hay que atreverse ("La Fortuna favorece a los audaces").
Para algunos, la Rueda de la Fortuna parece "injusta", pero en realidad es otra justicia: las cuentas se saldan en un nivel en el que no podemos comparar visualmente causa y efecto. Lo que ocurre según la Rueda de la Fortuna nos parece una Casualidad, afortunada o fatal, pero en realidad no hay nada casual. Al personificar al propio Destino, la Rueda de la Fortuna posee un poder de resolución kármica tan grande que nos parece incomprensible. Por lo tanto, desde nuestro punto de vista humano, la carta habla más bien de Suerte y Fortuna, de oportunidades felices e inesperadas, que de méritos directos y resultados de un trabajo consciente.
Acontecimiento feliz e inesperado. Suerte, éxito, fortuna, oportunidad que se da, quizás, una vez en la vida y no por casualidad. Giro impredecible y fatídico de los acontecimientos. Victoria, superación exitosa de obstáculos.
Algunos autores creen que la Rueda de la Fortuna simplemente señala las fuerzas que influyen en la situación, y las otras cartas en la tirada muestran qué fuerzas son y hacia dónde gira la rueda, hacia arriba o hacia abajo. O, si la situación general en la que se encuentra la persona actualmente es desfavorable, entonces las cartas en las otras posiciones pueden indicar lo que debe hacerse en ese momento para pasar al otro lado de la Rueda, correspondiente a la subida y al éxito. Pero aquí no hay que sobrevalorar nuestra capacidad de "girar" esa rueda y dirigir su movimiento.
Quizás se pueda coincidir en que la interpretación de la Rueda de la Fortuna depende mucho de las cartas circundantes en la tirada, pero tampoco hay consenso al respecto. Unos creen que en un entorno de cartas negativas y amenazadoras comunica cambios inesperados a peor, la persona ha fallado en algo y la suerte está a punto de abandonarla. Pero a veces este significado se atribuye más bien a la carta invertida, mientras que en posición recta la Rueda de la Fortuna sigue siendo "suerte", al menos en el sentido de que sacará a la persona de todos esos problemas que describen otras cartas.
Con esta carta se relaciona todo lo que puede ampliar horizontes tanto física como espiritualmente: viaje, cambio de lugar, obtención de educación o el ajetreo de la vida social.
¡Aventurero!
Capacidad de actuar con audacia y a veces de forma impredecible, confiando no solo en el cálculo sino también en la suerte. Ligereza contagiosa, valentía, actividad y alegría. La persona descrita por el Arcano X suele acertar. Su vida parece plena e interesante, "de un barco a un baile". Parece un favorito de la Fortuna, un niño mimado del destino.
Al hablar del Destino, se suele recordar la palabra "karma". Y junto a esta palabra, a su vez, suele aparecer la palabra "tarea": la tarea kármica, la misión.
La Rueda de la Fortuna puede hablar de una persona que ha tomado conciencia de su tarea vital, ha reconocido la existencia de tal tarea o, al menos, ansía apasionadamente encontrarla. Por la Rueda de la Fortuna, la persona es consciente de que es un súbdito del Destino, un vasallo del karma, que todo lo que sucede en su vida es incomprensible pero no casual. Lo guía la mano del destino y en su vida todo tiene su tiempo. Comprende la necesidad de cada nueva prueba para alcanzar un nuevo nivel espiritual y está dispuesta a aceptar su Destino y su Camino con gratitud. En una manifestación brillante, es verdaderamente un elegido, que no se pertenece a sí mismo. Debe cumplir su tarea, y su vida en la tierra está programada por el cielo al minuto (y el sentido del tiempo, la intuición del momento, suele ser también excelente). Sin embargo, él mismo puede considerarse terriblemente impredecible y libre, mientras que una mirada espiritualmente perspicaz ve que sus grados de libertad son cero. La Rueda de la Fortuna también acentúa la fidelidad a uno mismo, a la propia vocación, al propio "Yo" verdadero.
El famoso Hayo Banzhaf considera que este Arcano debería llamarse "Súpertarea" o "Meta de la Vida", y su aparición en la tirada indica claramente que ha llegado el momento de realizar lo planeado.
Entre los aspectos negativos del estado personal descrito por la Rueda de la Fortuna se encuentran la tendencia a la ciclotimia (el estado creativo y activo es reemplazado periódicamente por un bajón y depresión independientemente de la voluntad y los planes de la persona), cierta superficialidad en las relaciones ("ojos que no ven, corazón que no siente"), y eso del "quizás", con el que Rusia "siglos se sostiene... no se mueve". Los demás la perciben como un fenómeno de la naturaleza, no del todo animado y poco predecible.
La etapa en el desarrollo espiritual en que la persona debe tomar conciencia de la eternidad del cambio, del devenir y la destrucción, comprender que los caminos del destino son inescrutables y que el equilibrio solo se puede encontrar dentro de uno mismo, a ejemplo de los estoicos. El poder del hombre no es ilimitado, a veces es impotente ante el destino. El Arcano X simboliza el Destino, y con eso está todo dicho.
"Por los caminos que Tú sabes, destino".
El hombre propone y Dios dispone. La Providencia está presente y actúa en el ámbito de los acontecimientos y las acciones como un espíritu sutil, omnipenetrante. La Rueda de la Fortuna en la tirada recuerda que en la vida hay cosas que nadie puede influir, cosas sobre las que nadie tiene poder. Rueda implacablemente hacia adelante, por sí sola, y no tiene sentido oponerse al curso del tiempo y al destino. Las cosas cambian, incluso si los cambios no son deseados.
Todo tiene su tiempo y cada nueva prueba es necesaria para el crecimiento y la autorrealización. Todo consiste en ciclos y todos los ciclos son necesarios para el desarrollo, incluso los desagradables, y cada forma de vida tiene su opuesto, como en el círculo de las casas astrológicas. Hay que ver las cosas filosóficamente y no obsesionarse ni con los propios logros (tarde o temprano llegará el declive) ni con los propios fracasos (seguirá la subida), pues así es la Rueda. No debe haber vértigo moral ni en la cima ni en ninguna otra fase.
En las cortes reales medievales, en una época propensa a la lúgubre filosofía (¡valga la sola "Danza de la Muerte"!), los bufones representaban ante los monarcas una pantomima muy edificante con una gran bola: cuando un bufón trepaba arriba, el otro se quedaba abajo. Pero la bola daba otra vuelta, y el que se había elevado se precipitaba. El sentido de la Rueda de la Fortuna aquí es evidente. Solo queda añadir que, al igual que el Diez de Espadas (y los demás Dieces, en general), el Arcano X ama especialmente a los "reyes", a las personas con grandes aspiraciones. Es la carta de la persona dotada de una misión, de una vocación y del poder de realización que le acompaña. Puede dar la impresión de ser el favorito de la Fortuna, logra cosas asombrosas, el mundo se extiende ante él como una alfombra persa... hasta cierto punto. Luego el destino le vuelve la espalda, y cuanto más alto fue el punto superior, más baja parece la caída. Ejemplos del destino de muchos personajes históricos, donde brillantes triunfos se alternaban con fracasos ignominiosos, son un recordatorio de la Rueda de la Fortuna de lo relativo que es todo. La Fortuna sonrió, la Fortuna se alejó... Esta dinámica eterna hay que aprender a aceptarla con estoicismo real, poniéndose en el centro del eje alrededor del cual gira la rueda. En todos los elementos de la vida hay pros y contras. Todo fluye, por lo que nada debe considerarse fundamental. Todo es relativo (y nada es casual).
El don más elevado de la Rueda de la Fortuna es la conciencia de la impermanencia tanto de la felicidad como de las adversidades. El número diez, que significa perfección, es a la vez la puerta a lo nuevo (detrás del uno viene el cero), un nuevo comienzo que seguirá a la siguiente vuelta de la Rueda. Gira sin cesar, sembrando alegría y tristeza, vida y muerte. El Arcano enseña que la Rueda de la vida gira constantemente y el hombre no puede influir en ella. También es importante entender que la Rueda gira para cada uno, todos estamos bajo Dios.
La Rueda de la Fortuna siempre acentúa la impotencia del hombre ante el destino, y enseña que así es mejor. Si todo fuera solo según nuestra voluntad y criterio, los nudos quizás nunca se desatarían. También es importante entender que esta lección de nuestra dependencia y desamparo ante ella en realidad estimula el crecimiento y la madurez (recordemos la colosal experiencia de aprendizaje que pasó Iván Bezdomni tras la conversación en los Estanques del Patriarca acerca de "¡El hombre mismo gobierna!").
El Arcano X se considera un símbolo de progreso, y ningún progreso se da gratis. Es fruto de esfuerzos pasados y presentes, de la superación de valiosas lecciones, de la acumulación de conocimiento y sabiduría. Perfeccionarse a uno mismo y a todo lo que le rodea es una tarea loable, pero no fácil. Según Valentin Tomberg, el Arcano X representa el conjunto total de ideas relacionadas con los problemas de la Evolución y la Involución, la Caída y la Reintegración. Esta etapa del desarrollo plantea la tarea de la Alquimia Espiritual, el logro de la unidad interior (simbolizada por el eje de la Rueda), mediante la transmutación de los instintos viles en sus brillantes prototipos originales (el Tetramorfo en la carta, "las cuatro bestias del Apocalipsis"). Y esto se puede lograr observando estrictamente las cuatro reglas hermética: Saber, Atreverse, Querer y Callar, correspondientes a las cuatro virtudes mágicas (Conocimiento, Valentía, Voluntad, Silencio).
Esta es una de las "cartas apocalípticas", en la que se representan cuatro criaturas místicas, los grandes ejes de la Boda Mística. Estas cuatro criaturas místicas: Tauro, León, Águila (Escorpio) y Hombre (Acuario) corresponden a la cruz fija o inmóvil del Zodiaco, recordando que la realidad espiritual es inmutable y eterna a pesar de todos los giros radicales y el ajetreo trivial de la vida exterior. Esto es eterno y no puede desaparecer. Arriba, en la rueda, simbolizando el perfecto equilibrio de la Sabiduría Universal, se sienta la Esfinge con la espada de la Justicia. La Esfinge simboliza el afán del hombre por resolver el enigma de su destino y, si el hombre logra resolver ese enigma de la Esfinge (sobre el ciclo de la vida y la muerte), la suerte le acompaña durante un tiempo y comprende su camino. Pero el hombre no es lo suficientemente objetivo y justo, por lo que no puede permanecer en lo alto de la rueda toda la vida. Por tanto, el consejo del Arcano X a nivel espiritual: aspira al centro de la rueda, a su único punto inmóvil: tu propio "Yo". Detente y observa. En tu mundo interior encontrarás respuestas a todas las preguntas que te interesen, mirando tus problemas con el ojo de un observador externo y sin intentar interferir en el curso de los acontecimientos.
Aquí recuerdo a un excelente médico que daba repetidamente a un afligido un consejo asombroso: "Observe". El consejo, a veces, dejaba a los allegados al borde del ataque, pero resultaba ser verdaderamente valioso, tanto psicológicamente como desde el punto de vista del tratamiento posterior.
En cuanto al análisis astrológico del Arcano, el planeta Júpiter se asocia mitológicamente con el creador secundario del mundo, con la Estrella de Belén que precedió al nacimiento de Cristo, y con el propio nombre de Jehová, que en la representación cabalístico-numérica se calcula como Kaf - Júpiter.
La esencia la revelan los mitos sobre dioses que mueren y resucitan, que simbolizan la eternidad de la renovación y el renacimiento de la naturaleza. Los ocho radios de la Rueda de la Fortuna están relacionados con la división tradicional octogonal del año. Incluye los primeros grados de los signos cardinales (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio) y los grados medios de los signos fijos (Tauro, Leo, Escorpio y Acuario). El inicio de los signos cardinales marca el Equinoccio de Primavera (Ostara, Easter, Pascua), el Solsticio de Verano (Litha, Līgo-Jāņi, Noche de San Juan, es decir, la Natividad de San Juan Bautista), el Equinoccio de Otoño (Mabon, San Miguel, el Arcángel Miguel) y el Solsticio de Invierno (Yule, "Rayo de la Rueda", Medianoche del Año, Navidad). El centro de los signos fijos marca Beltane (Noche de Walpurgis, Hora de Herne, hoy en día Día del Trabajo... en fin, era el día del trabajo, pero bastante especial), Lughnasadh (Tiempo de la Cosecha, del dios solar Lugh, del profeta Elías en el carro de fuego), Samhain (hoy conocido como Halloween, la víspera del Día de Todos los Santos, all hallow eve, tiempo de los espíritus, veļu laiks) e Imbolc (festividad de la diosa del fuego Brígida, Brid, hoy en día coincidente con la Candelaria).
Todos los ciclos naturales encierran la idea de la Rueda del Renacimiento. Esta imagen está presente en casi todas las culturas. Se conoce, por ejemplo, como la Rueda del Samsara, el movimiento del alma de una vida a otra y la evolución espiral de la conciencia. Por la Rueda de la Fortuna se trabaja con la memoria de vidas pasadas, prácticas relacionadas con la herencia kármica de la persona, la Alquimia del Alma. Lo vivido según la Rueda de la Fortuna posee una fuerza sobrenatural de revelación directa, es difícil expulsar esa información de la conciencia.
En la baraja de Waite, en la Rueda de la Fortuna están escritas las letras T-A-R-O. El famoso ocultista del siglo XX Paul Foster Case realizó cuatro anagramas, obteniendo la frase "Rota Taro Orat Tora Ator", que se traduce aproximadamente como "La Rueda del Tarot habla de las leyes de la vida". Y ciertamente hay algo de verdad en ello.
Trabajo por vocación, cumplimiento de la tarea vital, de la misión. Puede tratarse de algún proyecto que "está destinado por el destino", y si la persona lo esperaba o trataba por todos los medios de evitarlo, es otra cuestión. Algún acontecimiento inesperado puede llevar a un nuevo camino, incluso si hasta entonces la persona había planeado su carrera de manera completamente diferente.
Expansión, nuevas oportunidades, éxito en los negocios, y será más bien una completa sorpresa que algo planeado.
Giro favorable de los acontecimientos, "pura suerte" (esto puede tener simplemente una importancia enorme en algunos campos de actividad donde todo depende de situaciones como "el mismísimo Gran... lo notó casualmente").
Aparición de nuevos recursos, información, personas (y con cartas circundantes muy desfavorables, desaparición).
Recompensa.
Ampliación de horizontes, apertura a los cambios, mejora de cualificaciones. A veces la carta dice que la persona se esfuerza por adaptarse a tal o cual ritmo de vida, "encajar", y para ello gira como una ardilla en una rueda. Son todos aquellos lugares de trabajo donde suele haber un gran reloj en la pared, y todos lanzan periódicamente una mirada preocupada a él. Es esa rueda: aeropuerto, televisión, agencias de noticias, todos esos lugares donde "el dinero nunca duerme", el trabajo continúa 24 horas al día y el espectáculo debe continuar pase lo que pase. A menudo la persona siente que no tiene poder sobre su actividad profesional, es ella quien tiene poder sobre él. Son profesiones relacionadas con una amplia cobertura, la difusión de información a través de los medios de comunicación: producción, publicidad, etc.
Una relación especial con el Arcano X la tienen los casinos, en general todos aquellos lugares donde actúa el principio de la ruleta, se realizan loterías y sorteos, y existe la posibilidad de una ganancia casual.
Es el trabajo con algún tipo de ciclos repetitivos, temporadas, patrones, donde todo vuelve "a su cauce", pero "cada caso es un mundo", y el éxito de la temporada pasada no garantiza la suerte en la nueva.
También puede ser una organización que se encuentra en proceso de cambio: temporal (reorganización) o permanente (la llamada organización que aprende, donde el cambio constante es la filosofía de vida y la misión es comprendida por todos).
A menudo entre los significados se encuentra el torbellino de la interacción humana.
Los tarotistas estadounidenses incluyen aquí el reciclaje, los recursos renovables.
Sensación de que no hay poder para decidir estos asuntos, pero por lo general, los negocios van viento en popa, surgen nuevas oportunidades.
Prosperidad, mejora, éxito gracias a circunstancias que pueden parecer pura suerte. Posibilidad de ganancia inesperada.
Cambio de lugar de residencia, mudanza.
En este momento, la persona siente que todo sigue igual en su vida y que no puede cambiar nada, ya sea una relación que no le satisface del todo o una vida sin pareja. Pero según la Rueda de la Fortuna, se avecinan cambios, la vida personal promete mejorar, y no hay necesidad de hacer ningún esfuerzo especial para alcanzar la suerte que augura esta carta.
Todo sucederá por sí solo, cuando llegue el momento, y simplemente porque el consultante estará en el momento adecuado en el lugar adecuado. Un aspecto importante de esta carta es la fidelidad de la persona a sí misma. En ese caso, la felicidad le encontrará, en cualquier caso le sucederá exactamente lo que es más importante. Como se dice: "Sé firme, y aquí no te fallarán".
Otro aspecto importante de la carta es renunciar a la influencia y el control, confiar en el curso de los acontecimientos. Esto se aplica tanto a las personas solas como a aquellas que quisieran cambiar de algún modo una relación existente. La Rueda de la Fortuna enseña que en cualquier relación íntima existe un ciclo natural, los tiempos de embriagadora intimidad son seguidos por períodos de cierto distanciamiento y bajón emocional, y no hay que hacer una tragedia de ello ni tratar necesariamente de controlarlo. La ola se fue, la ola volverá. Caminen por la arena tomados de la mano. Todo volverá a su cauce.
Por la Rueda de la Fortuna se dan las llamadas "relaciones kármicas" o relaciones de las que se puede decir "¡Esto es el destino!" (lo que no garantiza una felicidad sin nubes ni excluye un desenlace bastante dramático). En este caso, la persona no se siente "libre" (es decir, no tiene ningún control sobre sus sentimientos), en esencia, se le ha encomendado una tarea de la que no puede eludir, porque esa persona es realmente su destino. El vínculo se vuelve "fatídico" - aunque está claro que la relación no es ni fácil ni comprensible, la atracción es sobrenatural, no hay elección y no hay lugar para retroceder. La persona no puede oponer nada a esta fuerza, solo seguirla. Por supuesto, estos encuentros resultan inevitables.
Aquí no se puede esquivar la propia felicidad, porque la sincronía, la coincidencia, la casualidad y el destino funcionan a pleno rendimiento. La Rueda de la Fortuna enseña que en la vida hay cosas que "simplemente suceden", las personas se encuentran en el lugar adecuado en el momento adecuado, y "así se dio", los planes eran otros. Pero probablemente tampoco se podrá controlar nada en estas relaciones. El hecho de que el propio destino las haya preparado no significa que necesariamente haya puesto paja. Los destellos de pasión, las rupturas, todo ocurrirá de manera incomprensible, la persona tendrá la sensación de ser arrastrada como una astilla en la corriente.
La persona no siempre es capaz de comprender qué es bueno para ella y qué no. A veces sufre porque algo no se cumple como ella se lo imaginaba. Pero en realidad, lo que le sucede es un regalo del destino y responde de manera óptima a las bases profundas de su ser y a las condiciones de desarrollo existentes. La realización cualitativa de la Rueda de la Fortuna depende del bagaje kármico real de cada persona. Pero en general, este Arcano augura la adquisición de una pareja adecuada y el feliz desarrollo de la relación. A veces, la repetición de algún escenario, el retorno a un mismo punto (tanto dentro de una misma vida como a través de encarnaciones). En este caso, la Rueda de la Fortuna ofrece la oportunidad de tomar finalmente conciencia de los estereotipos de la propia conducta en las relaciones con los demás, de captar algunos gestalts recurrentes, de comprender las causas de los errores, el origen del dolor, la naturaleza de las barreras. Este es un don precioso. Es gracias a él que la persona a veces logra "cambiar el destino", corregir algo, hacerlo de manera diferente. Y el destino todo lo ve, todo lo oye.
Por la Rueda de la Fortuna se dan todo tipo de "subidas al último vagón": contraer matrimonio que la persona ha evitado durante mucho tiempo, tener descendencia al borde de la edad reproductiva y otros pasos de este tipo.
Por lo general, bastante buena salud (especialmente en un entorno de cartas favorables), pero con elementos de ciclotimia (alternancia de períodos de subida y bajada de fuerzas, cambios de humor).
Puede haber dependencia de otros ciclos. Por ejemplo, el ciclo de la enfermedad (exacerbaciones, remisiones, recaídas, la llamada "recurrencia", que se da tanto en algunas infecciones como en enfermedades mentales). Alergias estacionales.
Trastornos afectivos estacionales (normalmente entendidos como depresiones). Por cierto, el nombre antiguo de la depresión o la melancolía era "demonio meridiano", lo que indica claramente una vinculación temporal. El nombre se originó en la región de Asia Menor, donde tradicionalmente las horas más duras son las del mediodía caluroso. Es interesante que también en nuestras latitudes hay personas que sufren psicológicamente el "mediodía del año": julio y agosto.
La Rueda de la Fortuna también tiene relación con otro ciclo bien conocido, el femenino, describiendo fenómenos asociados a él (SPM, retrasos, fluctuaciones de peso, etc.).
La Rueda de la Fortuna, por más vueltas que le des, sigue siendo una Rueda redonda. Y hay muchísimas variantes de su interpretación en esta posición.
Hay opinión de que si en posición recta dice: "¡Destino!", en invertida dice más bien: "¡No es destino!". Los planes no se cumplirán debido a circunstancias aún insuperables; no ha llegado el momento de emprender este asunto, le esperan fracasos, obstáculos, demoras, mala suerte, "hadó adverso". ¡Es posible que surjan viejos problemas!
Parece que en el caso de la Rueda de la Fortuna invertida, la suerte está a punto de abandonar al consultante y, como mínimo, debe ser más prudente y no confiar en la pura suerte, que podría no ser suficiente.
A veces la carta dice que habrá que esperar los cambios, ocurrirán, pero el momento para ellos no ha llegado (de nuevo, "no es el kairós", no es el momento, como en el caso del Ocho de Bastos invertido). Demora provocada por acontecimientos inesperados. Otros autores hablan precisamente de la obligatoriedad de los cambios anunciados por la Rueda de la Fortuna invertida: si ahora es una "racha oscura", pronto todo cambiará para mejor; si es una racha brillante, se producirá un inevitable empeoramiento de la situación, la racha de suerte terminará. En algunos casos, la carta significa resistencia a los cambios, que de todos modos son inevitables, o acciones inapropiadas ante acontecimientos inesperados. Incapacidad para aprovechar las oportunidades que se presentan.
Hay autores que consideran que la carta invertida no cambia de significado y, en el plano material, indica ganancias y crecimiento. Otros señalan que la imprevisibilidad de la situación y el grado de riesgo aumentan drásticamente.
Se cree que los Arcanos de la Corte cercanos a la Rueda de la Fortuna indican personas que traerán suerte.
Con El Loco: combinación explosiva que augura cambios cercanos. Mejor abstenerse de juegos de azar, asociaciones a largo plazo, incluido el matrimonio (saldrán a la luz muchos más factores imprevistos).
Con La Emperatriz: embarazo.
Con El Carro: ¡viaje! Este significado se manifestará casi inevitablemente.
Con La Torre: cercanos grandes cambios que serán una completa sorpresa para el consultante.
Con el Cuatro de Bastos: cambios favorables.
Con el Seis de Bastos, Ocho de Bastos: movimiento rápido, desarrollo acelerado.
Con el Dos de Espadas: permanencia en un callejón sin salida, incapacidad para ver la salida que ofrece el destino.
Con el Cuatro de Espadas: se considera que la carta bloquea en gran medida la acción de la Rueda de la Fortuna con su energía de paz.
Con el Ocho de Espadas: por extraño que parezca, también rapidez de acciones y cambios, se considera que la carta intensifica la acción.
Con el Cuatro de Oros: bloqueo de los cambios, estancamiento.
Con el Siete de Oros: análisis minucioso de la situación antes de cambiar de rumbo, ausencia de aventurerismo.
Cloto, Láquesis y Átropos, que manejan el hilo de la vida humana.
Las Nornas.
"Su señoría la Señora Suerte".
El mito de Edipo.
Rituales de magia estacional.
El famoso poema de Kipling: Si puedes mantener la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden y te culpan a ti; si puedes confiar en ti mismo cuando todos dudan de ti; si puedes esperar y no cansarte de la espera; o siendo engañado, no devolver el engaño; o siendo odiado, no dar cabida al odio; si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo; si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu único objetivo; si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre e igual tratar a esos dos impostores; si puedes soportar que se tuerza la verdad que has dicho, por canallas para trampa de los necios, o ver destruido el fruto de tu vida y agacharte y recomenzar con herramientas gastadas; si puedes hacer un montón con todos tus aciertos y arriesgarlo a una sola carta, y perder, y empezar de nuevo por el principio y no dejar escapar un lamento por esa pérdida; si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y músculos a servirte mucho después de que hayan muerto, y así sostenerte cuando no quede en ti nada excepto la Voluntad que les dice: "¡Sosteneos!"; si puedes llenar el implacable minuto con sesenta segundos de camino recorrido, entonces la Tierra y todo lo que hay en ella es tuya, y lo que es más, ¡serás un Hombre, hijo mío!
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